Nadie entendía porque se sentían cansados últimamente, desde los sirvientes hasta el mismo Rey, lo cual, antes del nacimiento de las princesas no era algo muy habitual.
Agda tenía un ligero presentimiento sobre una posible respuesta, pues sentía una extraña sensación cuándo veía Gyda, pero sin decir nada estaba planeando algo para que esto favoreciera a su hija, de manera que tuvo que guardar silencio y esperar a que no se dieron cuenta de que esa niña no era normal.
Pasado cierto instante, el rey Tyrone y la princesa Agda se quedaron solos, ambos estaban demasiado cansados, porque a pesar de que Ellen era una bebé que casi no poco o nada lloraba, no podía conciliar el sueño, porque hasta su habitación se escuchaba el llanto de la pequeña heredera a la corona, Gyda.
A Ellen parecía no molestarle el llanto de otro bebé cerca de ella, esto era buen augurio porque podría significar una alianza entre ambas, lo importante era nunca darle la corona al príncipe Basil, eea algo que Agda se habia propuesto.
Y no era en exageración proponerse esto, ese hombre tenía algo muy mal, si era normal sentirse solo, como todos en la nobleza pero no era normal su comportamiento, parecía no entender el mundo y siempre dejarse llevar por sus instintos violentos, todo lo veía como un juego, el infantil y por suerte no tenía suficiente poder, Agda ya se había percatado de que alguien su mente estaba fragmentado, algo en la mente de ese hombre se estaba pudriendo, y lo peor es que era algo hereditario, porque el rey Tyrone tenía exactamente lo mismo.
Era cómo nacer siendo malo, cómo si eso fuera posible, Agda solo había aceptado trato de casarse con Basil para intentar mantener a raya las cosas, había tenido que valerse, no solo de su excepcional belleza, sino también de su don para poder enamorarlo.
La mente de esa familia estaba tan mal, qué se veía mermado su don mental y claro que no actuaba solamente para proteger al reino, también tenía sus propios beneficios y sus propias motivaciones, el reino de tierra jamás iba a poder ganar una guerra, el destino está marcado desde el principio, el fuego el devastador y la tierra lo único que puede hacer es intentar ahogarlo, pero sofocaron fuego era la peor decisión que podía tomarse, la clave del éxito era controlar el fuego, no extinguirlo, no darle más vida, cómo pretendía el reino de aire, el reino de Cass . . . ese reino de viento lo único que iba a hacer era darle tanto poder y propagar lo tanto que en definitiva todo se volvería a parte de los reyes de fuego.
El plan no era simple, a como dé lugar una heredera del control mental tendría que entrar en esas fronteras y para eso se necesitaba mucho entrenamiento y mucha práctica.
solamente había un inconveniente, Gyda.
- ¿Qué tanto piensas? ya tienes todo lo que has querido ¿acaso esperas más? - la voz del Rey Tyrone siempre era la misma cortante, fría, apagada y llena de coraje
- Le aseguro majestad que yo no he querido nada de esto, aquí la verdadera pregunta sería ¿usted ya está satisfecho con esto? sabiendo que es mi cabeza la que está en juego y no la de usted. - Agda sonaba con aun más coraje.
- No te hagas la víctima en estos momentos, que yo no soy ninguna estúpido, sé perfectamente que esto también es parte de tu plan y si no lo es por lo menos te favorece, no soy un niño con el que puedes jugar.
- Desde mi punto de vista le favorece más a usted majestad, ambos sabemos si somos conscientes de que mi cabeza no tardará en caer, mientras que la de usted se enaltecera, que mientras yo estoy en una tumba pudriendome, usted quedará como buen padre como buen abuelo cuando no es ninguna de las dos.
- Ahora si vienes a querer hacerte una buena pero yo no te he obligado absolutamente nada, agradecía deberías estar de tener la oportunidad de estar con un rey como yo.
- ¿A dicho que no me obligado? usted es un maldito cínico.
- así como lo escuchas, todo lo que pasó es algo que tú pedías a gritos y yo simplemente te lo di.
- no me apetece seguir hablando con usted, puede traer lo que su pobremente le de.
Agda si tenía su propio plan y para esto en efecto tenía que quedar como una buena persona, como una esposa y una madre abnegada que simplemente ha sido víctima de las circunstancias.
Pero también es bastante cierto que el rey se aprovechó de la situación.
- No me interesa en lo más mínimo si quieres o no quieres hablarme, soy tu rey y tu suegro, de manera que me debes respeto . . . niña insensata. - El rey se levantó.
esto era una señal de superioridad, cosa a la que Agda hizo caso omiso, no se levantó, mucho menos santero e intento contestar de la manera más prudente posible, No podía hablar mucho ni soltar demasiada información, pero tampoco iba a tolerar la salud urías de aquel rey, había sido educada para hacer una reina y como tal debía comportarse, era conocido que los reyes de tierra eran imprudentes, groseros y altaneros, de antemano ya sabía como debía responder a todo eso, pasó su infancia entera aprendiendo.
.
- está en lo correcto majestad, no soy quien para faltar al respeto, pero tampoco voy a permitir que se pase por alto mi título de nobleza, porque recuerde que en esto estamos los dos, qué significa cae tenga por seguro que la de usted también lo hará, así que, esto no es una amenaza es un consejo, debería aprender a tratarme de mejor manera, porque sí se ve comprometido mi bienestar o el de mi hija, te aseguro que voy a hablar y voy a hablar a suficiente como para que su reino de mentiras caiga.