Capitulo 5. Afrontar la realidad.

1020 Words
Dentro de aquella habitación no se pudo contener mas, su furia , puede que también su dolor, debía salir, entonces tomo las cosas de la mesa y comenzaron a volar, una tras otra, cada vez con mayor furia, comenzaban a azotarse en las paredes, cuando las cosas de la mesa se terminaron, las pequeñas tazas de té terminaron en mil pedazos en un rincón del lugar, no le quedaba más que lanzar la mesa, la cual se rompió con la fuerza del impacto, Basil no se había percatado de una ligera cortada que se había hecho en la palma de la mano, no había sentido dolor. Cuando vio la sangre brotando de su mano, manchando la pequeña alfombra decorativa, se detuvo, casi como hipnotizado con el color de la sangre. Después de algún momento de mirar su mano herida, sus ojos se llenaron de lágrimas y se llevó la mano al pecho, manchando su emblema familiar, no podía detener las lágrimas que rápidamente comenzaron a mezclarse con la sangre en la alfombra. Era una escena lamentable, triste, ver a Basil mecerse de rodillas en el suelo, dejando su mano en su pecho, como si tuviera una herida más profunda en el corazón que en la mano. Sus sollozos eran silenciados por su mano libre, era un estado tan vulnerable aquel, entre el caos y el dolor, sin pensarlo más se tiró al suelo, algo en él le dolía como nunca antes algo le había dolido. Tenía una herida tan profunda en su alma, era esa clase de heridas emocionales que te matan en vida y te hacen implorar a cualquier Dios que se apiade de tu ser, pero no hay un Dios que quite estos dolores. Basil siempre ha sido un engreído, pero este suceso marcaría un antes y un después en su vida, se sentía fragmentado pues no llevaba una estrecha relación con su madre, la reina Adara, su padre, el rey Tyrone lo odiaba y ahora su esposa, la princesa Agda, terminaba por destruir su corazón, su alma estaba prácticamente rota y, a juzgar por su mirada, su poca bondad había muerto. Nadie sabe en qué momento su llanto por fin se logró controlar, los sirvientes escuchaban por momentos como las cosas volvían a estrellarse, para después detenerse y quedarse en silencio por un buen rato, para después volver a lanzar cosas de manera consecutiva. Todos temían pasar frente a aquella puerta, podría significar la muerte, por lo que nadie se atrevió a abrir la puerta, tampoco nadie se atrevería a hablar de lo que acababa de pasar. No iban a preguntar el motivo del llanto, ni siquiera el propio Evan formularía preguntas, lo mejor era fingir que aquel lamentable espectáculo no estaba pasando, para salvarse debía fingir que el príncipe jamas habia llorado, sería un evento del que nadie hablaría jamás y se olvidaría de los recuerdos de los pocos que lo escucharon. Esa noche Basil se quedó en aquella habitación, entre cosas rotas y sangre por todo el suelo, nadie sabe en qué momento logró parar su llanto y su destrucción, mucho menos saben en que momento salio de ahi, simplemente al dia siguiente los sirvientes lo encontraron en el jardín, sentado mientras miraba el cielo azul a lo lejos, su semblante era diferente. Su mirada estaba un poco más si vida que de costumbre. Príncipe Basil ?¿Será posible que hablemos? Hay temas que necesitan hablarse con urgencia. - Evan era un hombre preocupado por la imagen del príncipe. ¿Qué hay que hablar? - el tono de voz en Basil era más tranquilo, como si un día antes no hubiera pasado nada. El anuncio de Gyda será el día de hoy, en el jardín del palacio, también será la primera aparición como reina madre, me parece conveniente que tampoco nos demoremos con la presentación de Ellen. Debemos dejar pasar el tiempo prudente, recordemos que Gyda nació hace casi dos meses y Ellen solo tiene 15 días de nacida. Si, soy consciente de eso, pero lo prudente sería esperar a que se cumpla la catorcena de la princesa Agda, mientras tantos hare correr los rumores del nombre de la princesa y de su dulce belleza, pero usted también debe poner de su parte y presentarse como un esposo que ama a su esposa. Basil solo pensaba que todo aquello era una estupidez, tener que fingir para agradar, era lo que más detestaba de la nobleza, todo eran mentiras. Antes de que terminara la catorcena de los partos, las reinas se debía recuperar, nadie las podía ver y nadie podía ver tampoco a las nuevas princesas o principes recien nacidos, era simplemente un protocolo para evitar enfermedades, pero en su mayoría de veces las personas encargadas de los servicios, tanto de la madre como de los recién nacidos, esparcian rumores respecto a la actitud de las nuevas madres y el carácter de los recién nacidos, básicamente se encargaba de hablar positivamente de la nobleza y de divulgar sus atributos físicos. De Gyda en su momento se habló de su hermoso cabello rojo, de su belleza y el gran parecido con su familia, era una recién nacida que rara vez lloraba y se decía que la reina Adara la quería tanto que no dejaba que ninguna sirvienta se encargara de ella, nadie la podía cargar y de preferencia nadie la veía mucho, como si la reina Adara fuera muy recelosa de ella. En ese momento nadie veía sospechoso esto, las reinas suelen ser personas muy celosas con sus hijos. Evan, prepara una ceremonia hermosa, esparce los rumores que sean necesarios, di que he elegido su nombre debido a su enorme belleza y habla de lo emocionado que he estado al ser padre. - Basil había sufrido lo suficiente como para hacer algo el día de hoy. Si, mi señor. - Evan sabía que algo estaba mal, pero temía preguntar. Y después de quince días era hora de enfrentar a Agda, no lo podía seguir postergando, esa misma noche se presentaría ante ella y conocería a su hermana, a la niña que debía criar como su hija.
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