Ella gimió con fuerza mientras su polla le llenaba la boca, enviando las vibraciones de placer hasta su m*****o. Extendió las manos y clavó las uñas suavemente en su trasero. —Esa es mi puta; fóllame con tu boca. Ella gimió de nuevo, enviando otra ola de vibraciones a lo largo de su eje. —¿Quieres que me corra en tu boca? Cuando ella dudó, él tiró de su cabello. —Sí. —Sí, ¿qué? —Sí, quiero que te corras en mi boca. Lo hizo, arrojando su pesada carga en su boca sin sacarla de su boca para darle la oportunidad de recuperar el aliento. Gloria logró tragar la mayor parte, y con un amplio residuo aún adherido a sus dientes, lengua y encías, jadeó en busca de aire como un pez fuera del agua cuando él logró salir. —¡Abre las piernas, zorra! Gloria lo hizo con una presteza que la sorpre

