—Resultó que fue todo lo contrario. Parecía estar realmente conforme con ello. Katy no insistió, pero se preguntó qué significaba eso para ella y Jessica. ¿Habían acordado que era solo un experimento inofensivo y único? No había llegado a comprenderlo del todo. Al día siguiente, Jessica volvió a llamar e invitó a Katy a su casa el sábado por la noche para tomar unos martinis y darse un baño en la piscina o en el jacuzzi. Katy se sintió aliviada al recibir noticias suyas y aceptó de inmediato, preguntando únicamente si podía aportar algo. —Solo ese bikini nuevo y sexy que compraste en mi tienda —respondió Jessica—. Ah, y debo decirte que Walter también estará allí. Katy durmió muy poco las siguientes dos noches, preguntándose qué le esperaba en la próxima fiesta en la piscina. ///////

