Aimee y el segundo príncipe caminaron hacia donde estaban en la tarde, el clima era semi húmedo, así que el aire era un poco frío, William vio que Aimee se abrazaba, decidió darle su saco para que no sintiera frío. -gracias- - hace un poco de aire y no quiero que te enfemes- Aimee asintió y su sonrojes volvió a presentarse, William podía ver a Aimee y como su cara se tornaba roja, tenía esperanza de que aquella dama sintiera lo mismo que él. La tarde con nubes rojas y un tinte obscuro ya que pronto pasarían a la noche, se asomaba una luna que poco a poco se iluminaba en el lago, no tardaron ni más de diez minutos cuando llegaron cerca de la orilla del lago. - ahora si puedo preguntar- - si,dime- - ¿que sabes sobre la Diosa Hecate?- el segundo príncipe se desconcertó un poco aquella

