Elisa solo de ver ese ramo lo devuelve, sabe claramente quién lo envía y no le gusta para nada aquella reacción del juez, empieza a darse cuenta del daño que hizo solo por la adrenalina de no ser descubierta. El encontrarse insatisfecha consigo misma le hizo hacer verdaderas estupideces, mismas que desencadenaron sus tragedias perder a Gabriel y a su hija, es muy valeroso todo lo que hizo solo por apoyarla a pesar de que le hirió. -Hola preciosa - entra Juan Ernesto - la mira con... no hay palabras para definir el morbo de ese hombre, no nunca la amo y Elis recién es consciente de aquella cruel verdad. -¿Qué haces aquí? - Constanza mira atónita la situación - vienes a verificar que tu deseo se cumplió - ríe con amargura - no te preocupes Francesca está muerta, no te va a incomodar jamás

