Vislumbro por la ventanilla mientras el aire va despeinando mi cabello, tengo los brazos cruzados, y sí, estoy molesta. Marcus me mira de reojo mientras conduce. Me toma del muslo apretando ligeramente, le dedicó la mirada más fría que soy capaz de soltar y alejo su mano de mí. —Vamos gatita. —niega con la cabeza inconforme—. Olvidemos esto. —No puedo... Si tan solo fueras honesto conmigo —le reprocho. —Ya te dije lo que realmente pasa. —Si, Si, Marc está loco, solo quiere hacerte enojar... Que no pasó nada hace diez años —le recuerdo sus palabras—. Y yo ya te dije que no te creo. —Él trata de meterse entre tus piernas y hará todo lo posible por hacerlo. —Río, es un cínico. —¿Te das cuenta?... si yo fuera igual que tú, eso hubiera pasado hace mucho. —Marcus me lanza una mirada fur

