Gley me paso buscando por mi casa, no se como diablos sabe donde vivo, antes de irme le deje una nota a mi hermano Alberto, tenía la esperanza que viniera a casa, y si lo hacía era bueno que supiera que no estaba en el Estado, me sentía realmente preocupado por mi hermanito, jamás lo había visto de esta manera que se encontraba. Aun no había tenido la oportunidad de hablar con Gleniyer, ella no sabía que yo ya estaba enterado de porqué hacía todo por la empresa, incluso que su difunto marido era el verdadero padre de Alberto, después de el viaje hablaría con ella, yo sabia que ella no era mala como todos decían, en otro tiempo si una mujer se atrevía a mentirme fuera distinto me sentiría molesto, y, engañado, pero con ella todo era distinto, realmente confiaba en ella. –Roger

