Los había oído discutir por el precio de Lethelin y todo el asunto le había parecido una tontería. Necesitaban toda la ayuda posible y Lethelin era un placer, además de ser un encanto. Revos era demasiado extraño para hacerse amigo de él y, además, Mitchell nunca tuvo la sensación de que pudieran confiar en él. Saber con qué facilidad los había vendido a él y a Allora no ayudaba. Pero Lethelin sentía que podía ser una amiga. Era divertida y aportaba la alegría que tanto necesitaban sus viajes por aquel paisaje desolado. A pesar de ser una asesina a tiempo parcial, era bastante optimista y despreocupada en la mayoría de los aspectos. Con el paso de los días, descubrió que había llegado a confiar en su sentido del humor. Incluso sus castigos por sus frecuentes errores de lenguaje eran jugue

