Los años pasaron como en una eternidad sin fin. Yo era una flor en su c*****o que no quería madurar. Aún así, el tiempo pasó y ya era una adolescente.
Después que cumpliera 14 años, mi vida se volvió aún mas desastrosa, había estado viviendo en una isla solitaria, considerando el lugar y la lejanía, diría que me encontraba en alguna parte de Asia, nos rodeaba mar y vegetación por donde fuera.
Todos los días teníamos una rutina rigurosa de ejercicios extremos, a veces estas rutinas empezaban desde las tres de la madrugada, a veces era en medio de la noche.
Ya en los últimos meses nuestros contrincantes eran mujeres y hombres rudos; expertos en artes marciales, yudo y taekwondo, personas de contextura robustas, que se veían muy temibles, nos enseñarían a sobrevivir.
Nuestros cuerpos eran agotados hasta perder la conciencia, la última prueba a como lo llamaran, y nos dijeran que se trataba de vida o muerte.
Fue la prueba de supervivencia más inhumana, nos llevaron en helicóptero, y nos abandonaron solas en la intemperie de la selva salvaje, nos dejaron en lo más recóndito de esta Isla selvática y nos dijo que si queríamos vivir, debíamos regresar al campamento a mas tardar con el alba, nos exigió volver por nuestra cuenta a la base.
No había contemplación, no había comida, no había nada, bajo el frío abrazante, mi cuerpo se encorvó entre las ramas de un enorme árbol milenario.
Estaba alli resguardándome de la lluvia y dejando que la noche siguiera su curso, en la mañana al alba seguiría buscando mi camino hacia la base, éramos treinta chicas oscilando entre los 15 y 17 años, y yo era la única que todavía no cumplía los 15 años, aunque me tenían aquí por la capacidad que había demostrado.
No en todo se aplica la regla de ser el primero en la vida, a veces eso te trae desventajas.
Toda la noche pasé con los ojos abiertos, si dormía, me temía perder la vida, podría ser presa de algún animal salvaje.
Así que al ver apenas los primeros rayos solares, y ver el amanecer, traté de erguirme, quería estirar mi cuerpo que se había entumido en una sola posición.
Justo allí miré a un enorme animal que me miraba, y por si fuera juegos de la vida, el animal se lamió la lengua varias veces al verme, creo que pensó, “ahí está mi suculenta comida”
Obvio no sería tan fácil para esa pantera negra comerme sin ganarse su desayuno, no reaccioné despavorida, si no que observé al animal con suficiente cuidado, y me repetí recordándome que debía sobrevivir para vengar a mi familia.
"La princesa está triste... ¿que tendrá la princesa? los suspiros se escapan de su boca de fresa" en este caso lo que se me escapaba era casi mi último aliento, mi seguridad de vivir. Papá me recitaba ese poema.
Dí la vuelta en un movimiento rápido y desenvainé mi pequeña navaja filosa, cuando el animal me vio moverme se abalanzó sobre mi humanidad, di una carrera de tan solo 60 segundos, esos segundos a mí juicio eran los más eternos, corrí hacia un árbol, y prácticamente tuve que hacer malabares, subí corriendo su tronco y dí una voltereta encajándome a la espalda del animal que prácticamente estaba a medio paso detrás de mí, ensarté mi pequeña espada en la parte superior de su cabeza, dejándolo inmóvil de inmediato.
Ya sé, o era el animal o era yo, y yo no estaba dispuesta a morir ese día.
Dejé agonizando al animal y corrí ensangrentada, cada paso que daba hacia adelante, sentía que mi corazón también se desbocaba.
Los instructores me vieron llegar y corrieron a mi encuentro , temblaba cuando se acercaron a mi, aún sentía la adrenalina recorrer mi espalda y cuerpo entero.
Sentía rabia, desconsuelo, ¿Pero que puedes hacer cuando ya no puedes llorar ni siquiera?
Me llevaron a una habitación, estando sola, me senté en la bañera, por que incluso hasta eso tenía la habitación a la que me habían llevado.
Ahí dentro de la bañera solté mis lágrimas, lloré con desconsuelo, sabía que aquí no me verían llorar nadie..
Pensé en el resto de aquellas Chicas a las que también la dejaron abandonadas.
Cuando salí de bañarme, los oí hablar de las demás chicas, el destino fatal que les tocó, ellas no lo habian logrado.
“No pudieron aguantar ni siquiera una noche” dijeron tan casual que lograron que me diera ganas de vomitar. La rabia me consumía.
Lloré desconsoladamente, luego salí de la habitación, ellos me vieron, era la única que había logrado estar ilesa, dos de las chicas sobrevivientes tenían heridas graves, pero estaban bien, aunque una de ellas tenía una gran herida en el rostro.
La otra tenía grandes rasguños en su espalda, la bestia la había atacado persiguiéndola. Se podía ver el tamaño de las garras del animal salvaje.
Había una chica mas, se llamaba Samantha, ella tampoco fue herida, así que ella y yo fuimos las vencedoras.
—Samantha, ya eres graduada con honores, no solo has sobrevivido, si no que rompiste récord guines —elogiaban a la chica, quien sonreía satisfactoriamente , Samantha parecía disfrutar ser cruel y de sangre fría.
Samantha era una persona fría, calculadora, completamente voraz, una mujer gélida a su edad, era tan peligrosa, solo tenía 16 años, supe por otras que ella sufría saber que yo le llevaba la delantera.
Teniendo en cuenta que yo tenía solo 14 años.
Samantha me volvió a ver, justo como pensaba, ella estaba mostrando su valía como la única destacada, que era la mejor entre las dos.
A quien le importaba eso, esta gente, cada día que pasaba, me debía más, me quitaron a mi familia, a mis padres, me quitaron el derecho de crecer como una niña normal, y encima, me mandan a morir en la boca de un animal salvaje.
Sonreí de medio lado al ver la reacción de Samantha, entró el otro hombre que era como un Jefe y se dirigió a mí sonriéndose , me dijo:
—Mi niña, casi siento que te he criado, felicitaciones, me dijeron que partiste en dos al animal salvaje. —Samantha volvió incrédula para mirarme.
—Era la pantera o yo —respondí de mal humor.
—Espero nunca estar en esa posición, señor Graham —dije mirándolo con ojos afilados.
El se rió de mi, mientras la otra chica sobreviviente me miraba como apoyando mi posición. Samantha de la nada dijo:
—¿La pequeña doncella está alterada por matar a una pantera? Por si no te das cuenta, ante peores cosas nos veremos enfrentados —dijo en son de regaño.
Salí de ahí sin terminar de oír sus palabras, quizás ella tenga razón, quizás ella estaba tan solo delirando, lo cierto es que estas personas estaban experimentando con nosotras para convertirnos en algo de uso exclusivo, algo que les generara riqueza mas satisfacción.
Y así como vienen sabiendo de mi historia, a mi corta edad, a la edad que tengo, he tenido que madurar forzosamente, así como cuando ponen a madurar a una fruta a la fuerza.
Me escabullí hacia la habitación del pánico, ahí encontré partes restantes de las niñas que fueron destrozadas, atacadas, masacrados por los salvajes de la selva.
Mientras mi voz interior gritaba, escuché la voz de un hombre. Desconocido hasta ahora.
—No debe afectarte, después de todo debes ser la superviviente.
Quedé helada al oír sus palabras... nos lanzaron a propósito como carnada ante esos animales salvajes, pero los salvajes eran ellos mismos, no los animales.
—Debes ser tú la sobreviviente de las cinco chicas que han quedado —dijo mirándome.
¿Había oído bien? Al final solo querían a una chica, a una de nosotras siendo "el arma perfecta" para matar.