Diez

2685 Words

Molly Ahora mismo me viene a la mente Esaú. Yo de pequeña leía mucho la biblia, y Esaú cambió su derecho de primogénito, de recibir la herencia que le dejo su padre por ser el primer hijo en nacer, lo cambió por un plato de lentejas. ¿Soy igual que Esaú? Realmente tengo ganas de comer eso joder. ¿Por qué acepté casarme? Las lágrimas me corren por las mejillas. Me rugen las tripas y siento que nada podría ir peor. «—Pero él no es Dereck—dice mi voz interna. —No, claro que no, al menos a Dereck lo amé una vez, al menos sentí que me amaban cuando me casé por primera vez— le respondo triste» Por Tohbías no siento nada, solo odio y repugnancia o eso quiero creer. Si me caso por lo menos me queda la conciencia tranquila y si lo hago será por mi hijo, por él y por su bienestar. T

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