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3637 Words
HARRY Me sentía en las nubes, sí, así era como me sentía al tenerla cerca, al verla sonreír, al verla dormir, comer, renegar y al verla amarme cada día. Ainara ocupaba todos mis sentidos, mis días por más grises que se veían al solo tenerla cerca se volvía color de rosa. Lo sé, me estoy enamorando como loco, pero es lo lindo de la vida; tener a alguien a quien amar. Y haber pasado esas semanas con ella fue como un sueño, dormir con ella, verla abrir los ojos y luego dedicarme una sonrisa, me volvía loco. Muchas noches me quedaba observándola mientras dormía, sus largas y oscuras pestañas reposaban tranquilamente, su respiración lenta por el sueño, y su cabello regado por la almohada. Cada detalle que vivía con ella lo guardaba como lo más preciado de esta tierra. Mi chica era sencilla, humilde y también completamente loca, recordé cuando me hizo una pregunta completamente graciosa. –Amor, ¿puedo preguntarte algo? – dijo mientras estábamos recostados en las tumbonas del hotel, me quité las gafas y la miré esperando su pregunta. –Cuál es tu pregunta– dije al ver que seguía callada. –¿Me amarías sabiendo que soy una especie horrible, con baba, un brazo chueco, y con tres ojos, que solo vino al mundo a ver cómo es la vida humana, y que en cualquier momento puedo iniciar una guerra? – apreté los labios para no soltar una carcajada, pero era inevitable, ¿quién hace ese tipo de preguntas? –Claro que te amaría, a pesar de toda la estupidez que dijiste– respondí sonriendo. –Te creo, no cualquiera amaría a un ser así– dijo y cerró los ojos, sonreí al ver su ternura. Me hubiese gustado seguir recordando, pero una vocecita me trajo a la realidad. –¡Harry! – me giré y era Ana–Ya hice esa melodía, ¿qué te pareció? – preguntó, mierda, no la había escuchado. Hace días había empezado a enseñarle a Ana a tocar guitarra y la verdad era que estaba aprendiendo super rápido, comencé enseñándole melodías simples, pero al ver su talento tuve que avanzar un poco. –Creo que estuvo bien, pero haremos más prácticas, ¿de acuerdo? – dije, ella asintió muy seria. –¿Me puedo ir a ver mi serie? –¿Cómo? – dije arqueando las cejas, y ella soltó una carcajada. –Es que siempre escuchó que eso dicen los chicos y también quise decirlo– sonreí y la deje salir, el ensayo por hoy había terminado. Empecé a tocar mi guitarra haciendo una pequeña melodía. –¿Esa sonrisa se debe a como Ana está avanzando con sus clases, o tiene que ver con Aina? – estuve tan sumergido en mis pensamientos que no me había dado cuenta de quien había entrado en mi habitación, sonreí y dejé la guitarra a un lado. –En parte sí, pero también estoy sonriendo porque aún disfruto de tu compañía– dije y le di un beso en lo alto de la cabeza, mi madre me envolvió en sus brazos y yo hice lo mismo. –Extrañaba tenerte en casa, aunque parece que vas a volver a viajar, ¿verdad? –asentí despacio. –Pero solo serán unos meses, ya no años– la rutina volvería, y los conciertos también. –Por cierto, hay una jovencita que quiere hablar contigo, la hice pasar, está en la sala– no esperaba a nadie, y no creo que sea Rita. Me puse de pie y salí a ver quién era, y allí la vi, una chica rubia, alta, y estaba vestida con ropa de vestir, me detuve a observarla unos segundos. Revisó su reloj de pulsera y se arregló el cabello que le llegaba hasta los hombros, entonces decidí aparecer, inmediatamente se puso de pie y una amplia sonrisa apareció en sus labios. –Hola, Harry. Soy Hailey Rogers, un gusto– dijo tendiéndome la mano, le devolví el saludo un poco confundido. –Siéntate, bienvenida…– me quedé en silencio un momento–, ¿qué deseas? –Vale, entiendo que estés confundido, nunca has escuchado de mí– dijo sonriendo–, soy manager musical, tú entiendes que es eso– dijo y asentí, claro que lo sabía la banda tenía una, y era Rita. –Y…– dije con la boca pequeña. –La empresa en la cual trabajo se ha fijado en ti, durante el tiempo que estuviste de gira se dieron cuenta que eres un ¡bum! Puedes llegar muy lejos con tu talento, y vine hasta aquí para hacerte la propuesta que trabajes con nosotros, yo sería tu manager…– se llevó las manos al regazo esperando mi respuesta. –Tendría que hablarlo con la banda, seguro que entre todos…– no pude continuar porque levantó la mano y me interrumpió. –No me has entendido, la empresa se ha fijado en ti– dijo dando énfasis a las últimas palabras–, no queremos a la banda, te queremos a ti, como solista. Fruncí el ceño, yo era parte de una banda y por más tentador que sonase aquella propuesta, no podía aceptarla. –No me respondas ahora, piénsalo. Recuerda que una banda no dura para siempre, one direction fue un claro ejemplo. Llega un momento en el cual uno de los integrantes se cansa de la vida pública y decide irse, y ¿qué harán? ¿poner a otro en su remplazo? Los fans no lo soportarían, piénsalo, tienes más futuro como solista que en una banda. Además, hay un nuevo músico que está creciendo, se llama Darius Sharman, es un artista prometedor y sí tú entras como solista, serias su competencia y los fans estarían divididos, sería un buen negocio–dijo muy sonriente, al parecer por su cabeza ya se imaginaba una millonada con mi talento. –De veras que lo siento, soy parte de una banda, y seguiré con ellos, hasta que uno se canse– entrecerró los ojos, pero sonrió. –No te preocupes, tu cupo estará libre, créeme, me necesitaras– se puso de pie y se aliso la falda–, un gusto haberte conocido, Harry. Nos vemos en otra oportunidad. –Te acompaño hasta la puerta– dije y juntos caminamos hasta la salida. –Nos vemos, y, por cierto, tu novia también está en la mira– me dedico una sonrisa y se subió a su descapotable rojo, sonreí y la observé desaparecer. Al pasar las horas me iba atormentando un poco más aquella propuesta, ¿y si tenía razón? ¿y si la banda no dura mucho? En ese momento sentí miedo, sí, miedo por perder a aquella familia musical que tanto quería. Dejando ese pensamiento a un lado me dirigí hasta el estudio. Mientras conducía caí en la cuenta que Ainara y yo cumplíamos tres años de relación el primero de mayo, el tiempo había pasado tan rápido. Y pensar que hace unos años estábamos conversando en una banca pidiendo tiempo, sonreí. Tuvimos que esperar tanto, pero valió la pena, hoy era feliz y daría cada minuto de mi tiempo con ella. Además, tendría que preparar algo para nuestro aniversario, me gustaba ser detallista con ella, no necesariamente en el día de nuestro aniversario; cada día era perfecto para darle un regalo. Pero pasado los minutos caí en la cuenta que no iba a poder estar con ella, mierda. La gira iniciaba toda la temporada de mayo y junio, ¿ahora que haría? Seria nuestro primer aniversario separados y no me gustaba para nada. Aparque en mi plaza y camine hasta el estudio, aún no me acostumbraba al hecho que miles de cámaras de diferentes medios me seguían a donde quiera que vaya, mirase por donde mirase había reporteros grabando todo lo que hacía, sonreí. Creo que nunca me acostumbrare a eso. –Buenas tardes, espero me hayas extrañado– dije al entrar y ver a Rita. ¿recuerdan la crisis que tuvo con Gavin? Bueno, al final estos tortolitos no podían estar separados, por más que intentaban, no podían, era como si tuviesen imanes. Ahora Gavin se lleva de maravilla con sus suegros y yo me alegraba por ellos; olvidando el hecho que casi nos peleamos porque Rita intentaba sacarle celos conmigo, pero es cosa del pasado, ahora nos reímos de eso. –¿Cómo estás, guapo? ¿harto de los paparazzis? – preguntó sonriendo. –Es su trabajo, no puedo juzgarlos. –Oh vamos, sé que llegan a ser insoportables, ¡ya no nos dejan vida! – chilló dramáticamente. –Bueno, tal vez se pasan un poco. Pero, en fin, ¿Dónde está Gavin? – con un dedo apuntó a la parte de arriba, asentí y me metí en el ascensor, al entrar en la sala de música el corazón saltó de alegría. Ainara estaba allí, muy sonriente y por su aspecto era obvio que estaba componiendo algo. Me acerqué despacio y la rodeé con mis brazos. –¿Cómo va esa maravilla? – pregunté contra su oreja, aspiré el aroma de su cabello, dios, olía tan exquisita. Echó su cabeza hacia atrás y cerró los ojos. –Mal, muy mal, no sé qué me pasa, pero no tengo ni una pizca de inspiración y conste que me estoy esforzando. – sonreí, Ainara estaba componiendo su segundo álbum, al inicio tenía un pánico a componer, pero poco a poco y con ayuda pudo escribir su primer álbum llamado Euphoria, y los fans enloquecieron con cada melodía, ella era buena en lo que hacía y yo no dudaba. –Oh vamos, tienes miles de fans que esperan por una canción, tú puedes darles esa alegría, tú puedes amor– dije. –Eso suena a presión– dijo soltando una sonrisa, la rodeé y me senté a su lado. –Haber, ¿qué tienes en mente? – me miró de una manera seductora y respondió. –¿Te digo? – preguntó, le cogí el rostro entre mis manos y le di un beso en la nariz. –Ya entendí, pero necesito que te concentres– puso los ojos en blanco y me entregó el cuaderno, leí las primeras estrofas y fruncí el ceño, ¿en serio dudaba si lo que escribía estaba bien? Por dios, aquellas palabras tenían mucho sentimiento, claro que sí. Levanté la mirada y la observé. –¿Está mal? Lo sabía, dame romperé esa hoja– dijo intentando quitarme el cuaderno, levanté las manos y sonreí. A veces no entendía por qué era tan insegura, muchas veces me daba hasta miedo que no sea la misma Ainara que conocí, la que veía ahora estaba llena de miedos e inseguridades y yo no sabía qué hacer para que supere todo eso, porque ella debería darse cuenta de cuan talentosa es, sin embargo, aquí estaba mordiéndose las uñas por el nerviosismo. –Cariño, escúchame bien, esto está genial, cada palabra que plasmas aquí es perfecta, ¿y sabes por qué? – ella negó con la cabeza– Porque lo estás haciendo con amor, y así debe ser. Las letras de tus canciones te tienen que gustar a ti, porque si no te gusta, no tiene sentido componer, ya que solo quieres contentar al público, y lo que yo quiero es que cada que subas a un escenario sientas esa adrenalina de gritar y saltar mientras cantas tus letras…tus músicas… –Tengo miedo– dijo en un susurro–, los fans son lo mejor que tengo; aparte de ti claro, y de mi familia. Tengo miedo de decepcionarlos, miedo que no disfruten mis canciones…– dijo apoyando su frente en mi pecho, al parecer Ainara estaba pasando por la popular ansiedad, era normal, cada músico la tenía. –Estas muy ansiosa– dije y ella movió la cabeza dándome la razón–, entonces usa eso a tu favor– levantó la mirada y frunció el ceño–, quiero decir que escribas sobre la ansiedad, y hazlo como un compañero con quien vivir y no como un enemigo a quien resistir, porque amor, esa ansiedad estará presente siempre. –Ay por dios, no puedo creer que se me acaba de ocurrir algo– dijo con la voz alegre, sonreí–, si no llegabas me moría de la angustia, pero por hoy fue suficiente de componer, continuaré mañana. Cuéntame, ¿cómo estuvo tu mañana? Cuéntame todo, no olvides ningún detalle. –Pasó algo extraño– dije y empecé a contarle de aquella chica, ella hacía todo tipo de muecas mientras le contaba la historia. –Entonces, ¿estás dudando? Tú sabes que yo siempre te apoyaré en todo, sea la decisión que tomes. –No tengo nada que pensar, me quedo con la banda, creo que eso es lo correcto. –Tienes razón, por cierto, de aquel chico que comentaste es real, lo vi en las noticias y tiene buen talento. –¿Más que el mío? – pregunté y ella se giró con una sonrisa. –¡Jamás! – dijo y se puso a cantar–, ¡quiero volverte a ver, para calmar mi sed! ¡un día sin ti es un año, sin ver llover! –¡Regresa aquí, abrázame, soy un desierto sin tu querer…! – dije acompañándola. –Hacemos buen dúo, los fans fliparían si damos un concierto. –Definitivamente. Ven aquí– dije y se acercó hasta ponerse entre mis piernas–, te extrañé durante la mañana. –Yo también, fue como un desierto– dijo y soltamos carcajadas, había algo que estaba pensando para nosotros, y era vivir juntos, pero no me atrevía porque tenía miedo que le cause malos recuerdos y eso era lo que menos quería. –¿Te irías a vivir conmigo? – pregunté y me miró sorprendida, esperé que me dijera que no o que se ponga nerviosa, pero nada de eso pasó. –¿Quieres que vivamos juntos? – preguntó jugando con mi cabello, asentí– ¿crees que estamos listos? –¿Nos damos tiempo para pensarlo? – dije y me golpeó en el hombro. –No, no quiero más tiempo, la última vez casi muero sin ti. –¿Lo pensarás? No quiero que te sientas presionada ni nada por el estilo. –Lo haré, aunque si quieres llevarme contigo, lo puedes hacer, ¡tienes permiso! –Te quiero. –Y yo a ti cariño– dijo, sonreí al recordar que le había costado llamarme por ese apelativo, incluso antes me decía: “oye tú, pásame esa botella, por favor”, algo raro, sí, pero que con el tiempo fue dejando atrás y por fin se atrevió a llamarme cariño. –¿Sin miedo de por fin llamarme cariño? – pregunté pegado a su pecho, sentí un leve jalón de cabello. –Ya no me recuerdes esos momentos, tenía vergüenza, Harry. – solté una sonrisa y la abracé. –¿Quieres ir a comer algo? – pregunté. –Vamos, yo invito y tú pagas– se separó de mí y cogió su bolso. –Muy astuta– salimos y en ese momento apareció Gavin, pero note algo extraño. –Goldman, necesito hablar contigo, bueno en si con todos– dijo y fruncí el ceño. –¿Pasa algo? –Se los diré en la sala de juntas, ya todos están allí, solo faltas tú– solté un suspiro, Aina tenía que esperar. –Por mí no te preocupes, seguiré componiendo o durmiendo, lo que llegue primero– dijo y se giró para volver al cuarto de música. Seguí a Gavin y efectivamente, todos estaban allí, me senté al lado de Danner. Mientras Gavin cerraba la puerta con seguro para que nadie nos interrumpa. –Hace unos días han llegado paquetes de personas desconocidas y dentro de ellos mensajes, son estos– dijo sacando unos papeles, nos acercamos y eran mensajes como: > > > > Algo frio recorrió mi columna vertebral al leer una frase más: > Todos nos miramos nerviosos, porque no eran las únicas frases, había más, mucho más, seguí buscando en todos los papeles hasta que encontré esa frase: > –¿Has presentado denuncias? – pregunté. –No, aún no, quiero creer que se trata de una puta broma. –Vamos tío, nada de esto es gracioso. –dijo Nathaniel leyendo una frase que implicaba a su familia. –Por esa razón, hemos ganado muchos fans, pero también muchos enemigos, lo que quieren es acojonarnos. –No lo sé, sus frases tienen letras recortadas de periódicos, es extraño– dijo Alex, y efectivamente, era extraño, ¿quién se tomaría el tiempo de pegar cada letra? ¿y con qué fin? –¿Qué hacemos entonces? Porque estos sobres nos están llegando más seguido. –Da paso a las autoridades, si lo que ahí dice es real todos nuestros seres queridos y amigos corren peligro– dije y todos asintieron. –Lo haré, pero mientras tanto tengan mucho cuidado, si esto sigue tendré que postergar la gira, nuestras vidas pueden estar en peligro– asentimos y salimos de la sala, fui directo a buscar a Ainara, y cuando entré la vi recostada en un sillón, dormida. Me arrodille frente a ella y le acaricie el rostro. Si algo le llegaba a pasar no lo soportaría, tuve unas ganas de llevarla conmigo a donde sea y esconderla de todo peligro que nos rodea. Le di un beso en la frente y la seguí observando. Por más que trataba de olvidar lo que nos habían dicho era inevitable, mi cuerpo estaba extraño, era como si en el fondo sabia que aquellas frases iban en serio. Después de unos minutos ensayando volví al cuarto de música y Ainara y estaba despierta. –Pienso cortarlo– dijo, la miré si entender–, mi cabello, quiero donarlo, pero sin que nadie más lo sepa, ya sabes, ¿qué sentido tiene donar algo, solo con el fin que todo el mundo lo sepa? –Es mejor eso a estar llamando a toda la prensa y graben– asintió, pero no, no podía cortárselo. –Lo rapare– abrí los ojos y soltó una carcajada. –Es broma, pensaré si lo corto ahora o lo dejo crecer un poco más. –Me pondría furioso si cortas mi juguete preferido– sus mejillas se tornaron rosadas y sonreí. –Lee esto, creo que esta super bonito– cogí su cuaderno y empecé a leer, la canción levaba como nombre A.H. –¿A.H? – ella asintió. –Trata de nosotros, y son nuestras iniciales, romántico, ¿no? – sonreí y volví a leer, la letra tenía un poco de las frases que ambos nos habíamos dicho, incluso había frases de la carta que le escribí, sentí un cosquilleo al notar que sí, era nuestra historia resumida en unas cuantas estrofas. –¿Cuantas canciones te faltan? – pregunté. –Ninguna, con este cierro el álbum de quince canciones– asentí, las grabaciones ya habían empezado hace días y estaban a espera de las nuevas letras. –¿Cuándo buscaras un representante? Creo que mucho trabajo es hacerlo todo tú sola. –Tengo a Rita, que me ayuda muchísimo– la miré, Ainara se negaba a tener un manager y aunque no lo necesitaba porque por increíble que parezca tenía a muchos asesores quien le orientaban que hacer, era necesario tener a alguien a su lado. –¿En qué momento me piensas contar de esos papeles? – preguntó, la miré, ¿quién se lo dijo? –¿Quién fue? – pregunté. –Rita. No me ocultes ese tipo de cosas Harry, por más delicado que sea debes decirme que está pasando y mucho más si corremos peligro. –No creo que sea real– dije. –Sea real o no, necesitas contármelo. Somos uno solo, ya no eres solo tú, me tienes aquí contigo, soy parte de ti, de tu vida. –Iba a contártelo, pero esperaba un buen momento–se puso seria y negó con la cabeza. –De acuerdo, por esta vez lo entenderé– dijo y me dedico una sonrisa–. Mañana saldré a dar un concierto privado, y no estaré aquí para el viernes, lo siento– dijo con la boca pequeña. –Y yo salgo el viernes, eso quiere decir ¿que hoy será nuestra despedida? Oh vamos– dije. –Te quiero Harry y esta despedida es distinta, porque no vamos a esperar nada, ¿vale? Solo te pido por favor que tengas cuidado, y mantenme informada de cómo te va, ¿vale? Volveré el sábado, sin embargo, haré de todo para volver antes. –No tienes porqué forzar los conciertos, demórate lo que sea necesario, yo estaré esperándote, siempre… _________________________________________________________________________ ¡Hola a todos! Bueno a insistencia de vosotros he decidió por fin subir el segundo capítulo; pero tengo que contarles algo, ultimamente estoy un poco ansiosa y concentrada en terminar mi otro libro, el cual se llama DESEO. Por esa razón les voy a pedir un poco de tiempo, estoy tratando de esforzarme para culminar mi libro y luego tomarme un tiempo para que la inspiración llegue y pueda darles una buena segunda parte de TODO POR ELLA.  Por esa razón estos son los únicos capítulos que subiré por ahora. Aunque he avanzado un poco con este libro, necesito darle una revisada.  Espero vuestra comprensión, y muchas gracias por seguir leyendo mis historias. Los quiero muchito, cada comentario y lectura me causa mucha ilusión. 
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