Laia y Rym fueron personas muy importantes e inspiradoras en las vidas de aquellas personas que las rodearon durante gran parte de sus vidas. Los padres de Laia y Rym se conocieron en el funeral, intercambiaron una charla larga, y con el tiempo ambas familias se hicieron muy amigas. Comenzaron a compartir almuerzos y cenas todos los fines de semana, junto con tardes de futbol o de té, o simplemente compartiendo conversaciones y diversos puntos de vista. Ambos comprendieron que esto hubiera sido lo que ambas habrían querido, así que también era visto como una forma cálida y agradable de hacerles homenaje a una relación bella y llena de luz. Todos los sábados del final de mes, los cuatro iban al cementerio a visitarlas, pero en lugar de ponerse tristes o deprimirse, les agradecían. Pues gra

