—Muy bien pensado, muchacho— suelta a la pequeña y se dirige hacia donde él se encontraba —Ahora te dire lo que tienes que hacer. —Lo haré, solo suéltela. —Tienes hasta antes de la próxima luna llena para llevarme al rey hasta la frontera. Si no lo haces, tu hermana morirá— sin añadir más, se fue llevándose consigo a la pequeña hermana del chico. ¿Que se suponía que haría? La luna llena estaba cerca y no sabía bien cómo llevarse al rey sin que los demás sospecharan. El resto del día ideó su plan y estaba casi seguro de que funcionaría. Al ponerse el sol, se reunió con él y habló sobre el tema. Le hizo creer que irían en una cita romántica y una vez estando ahí, le sería más fácil llevarlo hasta el lugar acordado. Fueron a dormir y a esperar el siguiente amanecer. La guardia real

