CAPÍTULO 9

1760 Words
Serafina Rise, una de las mejores en cuanto a promedios académicos. El orgullo de su padre y la bendición de su madre. Heredera de toda la fortuna Rise e hija única. Ganadora de premios a mejor modelo en los últimos cinco años, con una vida realizada. No tiene porque preocuparse por los gastos económicos, solo tiene que estirar la mano para obtener lo que quiere. Extraña fetichista hacia los hombres lobo y todo lo que tenga relación a ese género de ficción. Fui su primer y único amigo de verdad y ella fue la única persona que comprendió por lo que pasaba. Aun recuerdo como es que la conocí, recuerdo haberla encontrado llorando en las escaleras de la escuela a la que mis padres me habían transferido. FLASHBACK —Félix, hijo— mi madre me llamó. Yo me encontraba haciendo mi tarea en mi habitación. —Bajo en un minuto, mamá— deje de hacer tarea, me levante de la silla y pause la música, salí de la habitación y baje a ver para que me ocupaba mi madre. Ella se encontraba sentada en la sala, junto con mi padre y mi hermana Charlotte —Siéntate— me miro felizmente. Yo fui a sentarme y los miré algo confundido —¿Qué pasa?, los noto algo extraños. —Tu padre acaba de recibir un ascenso y nos mudaremos. —¿En serio?— mire a mi padre el cual asintió —Pues muchas felicidades. —Gracias hijo— sonríe feliz. —También hemos hecho los preparativos para que asistas a una de las mejores escuelas junto con tu hermana Charlo— ambos los miramos felices y agradecimos. (...) Después de saber eso, transcurrieron un par de semanas. Mis padres terminaron de empacar todas las cosas y el camión de mudanzas las llevó a la nueva casa. La nueva casa era algo espaciosa y mis cosas no llenaban por completo mi nueva habitación, pero eso era lo menos importante. El vecindario era armónico, pero jamás me hice amigo de ninguno de mis nuevos vecinos. El fin de semana termino y por fin conocería la nueva institución de la que mi madre no paraba de hablar, me aliste y luego mis padres nos llevaron a Charlotte y a mi hasta la famosísima escuela. El uniforme escolar era un tanto exagerado, así que no lo utilizaba correctamente. Los alumnos que asistían ahí eran personas de alto prestigio, como hijos de ceos e incluso asistía el hijo del presidente. Quise mantener un perfil bajo, pero el chico nuevo llamaba mucho la atención. En cuanto puse un pie dentro, mi hermana y yo éramos mirados como carne fresca, al parecer todos sabían quienes éramos, pero nosotros no sabíamos quienes eran ellos. Decidí prestar la menor atención a sus miradas y me dirigí hasta el aula en donde tome mi lugar y espere a que el profesor llegara. Sentía las miradas de todos posando sobre mi y eso era demasiado incomodo. Al finalizar las clases fui uno de los últimos en salir. Salí del aula y caminé por el corredor hasta llegar a las escaleras. Mientras bajaba vi a una chica sentada, tan solitaria como yo y me vi reflejado en ella. No le di importancia y seguí bajando, hasta que escuché un sollozo provenir de ella. Me detuve —¿Por qué lloras?— pregunte sin esperar una respuesta. —Que te importa— se levantó y comenzó a bajar las escaleras. —La abuela siempre dice que cuando alguien llora es porque esta triste o tiene algún problema sin solución. La chica se detuvo y secó sus lágrimas —¿Qué sabes tu sobre tristezas?, se ve que jamás has tenido ese sentimiento— se giró para poder verme. Sus ojos se veían cansados de llorar —Es cierto, jamás he tenido la necesidad de estar triste, pero hoy que te vi recordé lo misero que he sido— continue caminando —Si te hace sentir mejor, siempre he estado solo y no veo la necesidad de que sigas sufriendo por alguien que no te valora y que no corresponde lo que sientes. —Espera, ¿Cómo sabes que sufro por alguien?— comenzó a caminar detrás de mi, pero simplemente continue caminando. —Lo noté cuando vi tus ojos, esa persona era importante para ti y ahora ya no esta más contigo. Tal vez te traiciono y es por eso que estuviste llorando toda la noche— explique —Tal vez esa persona asiste en esta institución y hoy que lo viste con la nueva persona que esta en su vida tu corazón se quebró un poco más y es por eso que derramas lágrimas sin sentido. —¿Cómo lo supiste?— me alcanzo y me tomó del brazo. —Solo lo deduje. Se que eres Serafina Rise, una de las modelos mas exitosas de esta época y también se que estas saliendo con el hijo de un ceo que es aliado en las empresas de tu padre— me solté de ella y continue caminando hasta llegar a donde mis padres me esperaban. Al día siguiente ella me espero en el mismo lugar en donde la había encontrado llorando —Respecto a lo de ayer, ¿no vas a decirle a nadie? ¿o sí?— pregunta nerviosa. —No te preocupes, no soy del tipo de personas que va por ahí contando la vida de los demás y para serte sincero no me importa en absoluto lo que las demás personas hagan con sus vidas— regresé a donde mis padres me esperaban y volví a casa. Al día siguiente también se encontraba esperando y durante los siguientes dos meses intento acercarse a mi —¿Por qué no hablas conmigo?— se posiciono frente a mí. —Ya te lo he dicho, no me interesa tener amigos ni a nadie que me haga perder mi preciado tiempo— intente caminar, pero ella me impidió el paso. —Te estuve investigando, tu padre es uno de los chefs más reconocidos de todo el país, tu madre es una excelente abogada, tu hermana es una bailarina de ballet profesional y tú eres el típico hombre reservado que estudia Taekwondo todas las tardes. En las anteriores escuelas en las que estuviste iniciabas peleas sin sentido y terminaban expulsándote de ellas, jamás en tu vida has tenido amigos y te digo una cosa— me miro nerviosa —Eres mas parecido a mi de lo que te imaginas. —¿Qué quieres decir con eso? —Vallamos a comer y te lo diré— se quita de mi camino y comenzó a caminar en frente de mí. —Pero mis padres, ellos son algo molestos— caminé detrás de ella. —¿Mañana hablamos?, no quiero que mis padres malinterpreten las cosas— la rebase y llegue hasta donde mis padres se encontraban, subí al auto y regresamos a la casa. —Hermanito, hoy te vi salir con una chica ¿Quién era?— mi hermana me comenzó a interrogar mientras regresábamos a la casa. —No era nadie— me coloqué los audífonos y comencé a escuchar música. Al día siguiente cuando se dio la hora del almuerzo, Serafina fue hasta el salón a buscarme —Chico nuevo— un chico que se encontraba en la puerta me llamó y voltee a verlo —Te buscan. Camine hasta la puerta suponiendo que la persona que me buscaba era Charlotte, pero era aquella molesta mujer —¿Qué quieres ahora?— pregunte algo molesto. —Hablar, lo prometiste ayer— me toma del brazo y me lleva a través del pasillo. Cuando llegamos a un lugar apartado me soltó y me dejó recobrar el aliento —Ahora dime ¿Qué quieres? —Seamos amigos— habló claro. —Lo siento, no suelo relacionarme con las personas, para mi las amistades y cosas por el estilo son perdida de tiempo— me di media vuelta. —Claro, ahora se que en realidad te pareces a mi mas de lo que creía Me detuve —¿Por qué dices algo como eso?— pregunte sin siquiera mirarla. —Antes pensaba que las amistades solo me hacían perder mi tiempo. Las personas que intentaban acercarse a mí las rechazaba de la forma mas cruel posible, así impediría que en algún futuro intentaran acercarse a mí. Para cuando me di cuenta de que en realidad necesitaba a alguien para hablar y contarle mis secretos, para salir a comer o convivir intente acercarme a las personas que había rechazado, pero termine rechazada del mismo modo— se posiciona a mi costado —Solo no termines como yo— comienza a caminar. —Espera— se detiene y se gira —En el pasado tuve amigos sabes, pero ellos terminaron traicionando mi confianza. Es por eso que me cerré a esas cosas— ella camina hacia mi —Me cerré a las amistades porque cuando se enteraron de mi secreto, en vez de aceptarme me trataron como basura. Por eso decidí que me volvería fuerte y no confiaría en ninguna persona. —¿Cuál es ese secreto?, créeme yo jamás te haría sentir algo como esas ratas lo hicieron— se acerca y me toma la cabeza —Puedes confiar en mi— sonríe. —Soy...— me calle. —¿Eres que?, ¿Acaso vas a decirme que te gustan los hombres?— cuestiona —Descuida yo entiendo eso, porque yo soy lesbiana. —No es eso— la mire y ella me miro profundamente —Bueno solo me gustan un poco— seguí mirándola, pero ella mantenía esa mirada que hacia sacar la verdad a cualquiera —A lo que me refiero es que soy bisexual. —Y ¿tus padres saben sobre eso?— vuelve a preguntar. —Por supuesto, y ¿los tuyos? —De alguna forma saben, pero no me atrevo a decirles. Sabes, ellos son antipáticos y si saben que su única hija tiene gustos distintos estoy segura de que me correrán de su casa. —¿Y qué?, ¿Qué si ellos te dan la espalda?, mientras tu te sientas bien con lo que eres no importa lo que los demás piensen. Ella me mira y comienza a reír —Eso es lo que la abuela siempre dice. —Pues tu abuela es muy sabia— me mira y sonríe. Después de ese día nos volvimos mas cercanos, hasta que llego el punto de volvernos mejores amigos y confidentes. FIN DEL FLASHBACK
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