Pensé que, con el abogado fuera de juego, las cosas volverían a la calma. Pero la vida rara vez es tan sencilla, y muy pronto descubro que nuestra paz es, una vez más, una ilusión. Sheyla y yo comenzamos a pasar más tiempo juntos, reconstruyendo la confianza que Carolina y su cómplice intentaron destruir. Nos vemos envueltos en cenas románticas, paseos despreocupados, y noches apasionadas que cada vez son más intensas. Todo parece indicar que lo peor ha quedado atrás. Pero una noche, mientras estoy revisando unos correos en mi oficina, recibo un mensaje extraño en mi celular. Es de un número desconocido, y el mensaje solo dice: "¿Pensaste que terminaría tan fácil?". El escalofrío que siento al leer esas palabras me hace tensarme de inmediato. Sé que no puedo ignorar esa advertencia, aun

