48. La última jugada de Ernesto.

1009 Words
Esa noche, mientras Sheyla duerme a mi lado, mi mente sigue atrapada en las sombras de la audiencia y en la mirada desafiante de Ernesto. Su advertencia resuena en mi cabeza, y me doy cuenta de que esta batalla se ha convertido en algo mucho más profundo que un simple enfrentamiento de negocios. Ernesto parece dispuesto a llegar a cualquier extremo con tal de destruirme, y eso me hace sentir un peso creciente en el pecho. Al amanecer, me despierto con una seguridad renovada. Estoy listo para enfrentar lo que sea, y no voy a permitir que el miedo me paralice. Antes de que Sheyla despierte, salgo al balcón y hago una llamada a Gabriel. Necesito que intensifiquemos nuestra investigación y encontremos algo contundente, algo que ponga a Ernesto en jaque. —Gabriel, ¿hay alguna pista nueva sobre sus contactos o algún rastro que pueda exponerlo públicamente? —le pregunto, mientras la luz del sol comienza a iluminar el cielo. —Tengo algo que puede interesarte. Estuve revisando una serie de transacciones sospechosas de una empresa pantalla vinculada a Ernesto. Hay fondos desviados y conexiones con una red de sobornos que involucra a varias figuras públicas. Si logramos verificar estas conexiones, podríamos tener la prueba que necesitamos. Sonrío con satisfacción. Esto podría ser el principio del fin para Ernesto. —Haz todo lo que tengas que hacer, Gabriel. No nos detendremos hasta sacarlo a la luz. Gabriel promete darlo todo y me asegura que pronto tendremos algo concreto. Cuelgo la llamada justo cuando Sheyla aparece en el balcón, envuelta en una bata de seda. Me sonríe al verme, aunque hay una preocupación oculta en su expresión. —¿Todo bien? —pregunta suavemente, acercándose a mí. —Mejor que nunca —respondo, tomando su mano—. Gabriel está a punto de descubrir algo importante, y siento que estamos más cerca de desenmascarar a Ernesto de una vez por todas. Sheyla me mira con una mezcla de alivio y orgullo. Sé que todo esto ha sido una carga pesada para ella, y la admiro por mantenerse a mi lado a pesar de todo. No hay duda de que la amo, y estoy dispuesto a protegerla a cualquier costo. Los días pasan y el ambiente se vuelve cada vez más tenso. Gabriel sigue investigando, y cada avance nos acerca un poco más a exponer las actividades ilícitas de Ernesto. Sheyla y yo intentamos mantener la normalidad, aunque ambos sabemos que estamos en una calma tensa, a la espera de la tormenta final. Una tarde, mientras estamos en casa, Gabriel me llama con urgencia. Su tono serio me indica que algo importante ha sucedido. —Pablo, tenemos lo que necesitábamos. Encontré evidencia de una cuenta secreta en el extranjero a nombre de Ernesto, vinculada a múltiples sobornos y a negocios turbios con políticos y empresarios. Es suficiente para incriminarlo y hundir su reputación de forma irreversible. Mis ojos brillan con una mezcla de satisfacción y alivio. Tenemos la prueba que puede ponerle fin a esta pesadilla. —Perfecto, Gabriel. ¿Cuándo podemos hacer esto público? —He preparado un informe detallado con todas las pruebas. Si lo filtramos a los medios mañana, será una bomba —responde Gabriel, su tono lleno de entusiasmo. Al colgar, miro a Sheyla, quien ha escuchado la conversación y sonríe con esperanza. La abrazo, sabiendo que este es el comienzo del final para Ernesto. Con esto, su poder sobre nosotros se desmoronará y podremos vivir en paz. La mañana siguiente es una de esas en las que el tiempo parece ralentizarse. A las nueve en punto, Gabriel lanza el informe a los medios, y en menos de una hora, los titulares estallan con la noticia del escándalo. Los canales de televisión, los periódicos y las r************* se llenan de reportes sobre las actividades ilegales de Ernesto. La noticia de sus sobornos y conexiones turbias se vuelve viral, y su nombre queda expuesto como el centro de un enorme entramado de corrupción. Poco después, recibo una llamada de Gabriel. —Pablo, esto ha sido un éxito. La fiscalía ya ha emitido una orden de arresto para Ernesto. No tiene salida. Siento una mezcla de alivio y justicia. Por fin, después de tantas mentiras y manipulaciones, Ernesto va a pagar por sus actos. Sheyla se me une en el salón, y la veo en sus ojos un brillo de victoria. —Lo logramos, Pablo. Por fin, se terminó —dice, su voz llena de emoción contenida. La abrazo, sintiendo una paz que hace mucho tiempo no experimentaba. —Se terminó, Sheyla. Por fin podemos vivir sin miedo. Los días siguientes son como un sueño. Ernesto es arrestado, y los medios no dejan de hablar de su caída. Sus antiguos socios y aliados comienzan a distanciarse, y su imperio se desmorona en cuestión de días. La amenaza que pendía sobre nosotros ha desaparecido, Sheyla y yo podemos imaginar un futuro sin sombras. Una noche, mientras cenamos en nuestro restaurante favorito, le tomo la mano y la miro a los ojos. —Sheyla, quiero que sepas que nada de esto habría sido posible sin ti. Eres mi razón de ser, y estoy decidido a hacerte feliz todos los días de mi vida. Ella sonríe y aprieta mi mano. —Y tú eres mi fortaleza, Pablo. Estoy lista para lo que venga, siempre que estemos juntos. Nos besamos, y en ese momento, sé que nuestra historia apenas comienza. Hemos superado pruebas que pocos pueden imaginar, y ahora, por fin, tenemos la libertad de vivir y de amarnos sin barreras. La historia de Ernesto se convierte en una advertencia para muchos, y nuestro amor en un símbolo de resistencia y valentía. Aunque nuestro camino no ha sido fácil, sabemos que estamos donde debemos estar: juntos, amándonos con la intensidad de aquellos que han visto las peores tormentas y han encontrado la calma al final. Y mientras nuestras manos se entrelazan, siento que este es el principio de un nuevo capítulo, uno lleno de promesas, de paz y de amor verdadero.
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