Cuando abrí mis ojos la luz me molestaba un poco estaba un poco desorientada, miró a mi alrededor y me veo en una cama de hospital es extraño, ya que no recuerdo cómo llegué aquí. Me levantó y avanzó a la puerta pienso por un momento (¿Cómo un hospital puede estar vacío?) Camino unos pasos más y veo una figura que para mí es conocida. –¡Sami…!– Grite emocionada ella volteó y tenía una hermosa sonrisa. –¡Teti...!– ella también grita emocionada y corrió hacía mí, encuentro yo la abracé muy fuerte. –¿Cómo es posible? ¿Tú no estabas muerta?– ella asintió –Sí lo estoy.– yo negué con mi cabeza. –¡Oh Sami lo siento tanto.! Todo fue mi culpa es que...– ella no me dejó terminar la frase y sonrió. –No te sientas triste, yo estaré bien, pero ti debes volver.– yo no entendía lo que quería decir

