Capìtulo 2 (Una salida con Maximiliano)

2094 Words
Mientras ese vehículo avanza no puedo evitar de tratar de encontrar una razón lógica por la cual Bárbara haya salido con Maximiliano. —Señorita, hemos llegado—ese es Adiel quien está frente a mi abriéndome la puerta del vehículo. Reacciono en cuanto me doy cuenta de que hemos llegado a casa. —Hemos llegado—sueno un poco confundida mientras —Si señorita Beck hemos llegado desde hace algunos minutos—él me sonríe. —Gracias Adel—menciono mientras tomo su mano para bajar. Suelto la mano de Adel, en cuanto a eso poco después me dispongo a caminar hacia adentro, camino hasta llegar a las escaleras en las mismas que mi padre me detiene. —Hija ¿Qué tal? —Él se acerca y me da un beso en la frente— ¿Por qué esa carita mi niña? Qué no se supone que deberías estar feliz porque por fin fuiste hacer tu primer casting. —Eh, sí, claro que estoy feliz papá es solo que estoy cansada, eso es todo—sonrío. —De acuerdo, pero si te pasa algo solo debes decirlo. —No te preocupes papá, estoy bien —lo abrazo—Por lo pronto me iré a dormir —le doy un beso en una de sus mejillas, después solo sigo subiendo las escaleras. Subo a mi habitación la cual huele a limpio eso es por Roma mi Nana la cual siempre está al pendiente de mí. Enciendo la luz y veo mi cama limpia asì que al menos eso me reconforta un poco, antes de meterme a la cama prefiero tomar un baño el cual enseguida me doy. Minutos más tarde… Salgo de la recamara lista para dormir, aunque antes de eso tomo mi celular y llamo un par de veces a Bárbara la cual nunca contesto mis llamadas. Al ver eso dejo mi celular a un lado de mí, por un momento observo hacia la pared justo en ese momento mis pensamientos se apoderan de mi mente por lo que nuevamente me hago un cuestionario de preguntas. Aunque en el fondo sé que debo estar tranquila digo no es como que Bárbara vaya seducir a Maximiliano ella sabe perfectamente lo tanto que él me gusta. Suspiro, cierro mis ojos para finalmente abrirlos y tratar de que mi ansiedad desaparezca durmiendo. A la mañana siguiente… Me levanto y lo hago pensando nuevamente en lo mismo, antes de iniciar mi mañana como se supone que debería de empezar es decir con mi rutina de mañana lo hago tomando mi celular y marcando nuevamente a Bárbara quien al fin después de tantas llamadas contesta. —Vaya, hasta que te dignas a contestar mis llamadas ¿Me quieres decir por qué ayer te fuiste sin decir nada? Y peor aún ¿Por qué te fuiste con Maximiliano? Ella se queda en silencio durante algunos segundos. —Ay Beck por Dios ¿A qué te refieres con que me fui con Maximiliano? Solo salí a comer con él pero te aclaro que fue porque él me insistió además durante toda la tarde le hable de ti, de hecho esa fue la razón de la salida. —Pero ¿Él fue quien te invito? —Sí pero juro que solo le hable de ti, además es un buen tipo y se la paso hablo de ti. — ¿De verdad? —me sonrojo al escuchar eso. —Sí… Después de esa llamada mi día ha sido más lindo, eso es porque me siento feliz de que Maximiliano haya invitado a Bárbara a comer solo para hablar de mí. Tan maravillada estoy que me arreglo enseguida para bajar a desayunar con mi padre. —Mi linda niña, te ves radiante—esa es mi Nana quien me mira bajar las escaleras. —Gracias Nana—sigo bajando hasta llegar con ella a quien saludo y después sigo caminando hacia mi padre. —Hola padre —le doy un beso en una de sus mejillas. —Hola hija—él me observa con una sonrisa —Sí que tu Nana tiene razón al decir que te ves radiante— ¿Puedo saber el nombre de ese chico? —Ay papá—menciono apenada. —Espero que sea del ámbito empresarial y no del ámbito de modelaje—alza una de sus cejas mientras bebe un poco de café. Claro con el ámbito de modelaje se refiere a que no sea Maximiliano. —Quiero un poco de fruta—trato de cambiar de tema. — ¿Cómo te fue ayer en el casting? —Bien papá. —Nunca me dijiste quien es el modelo. Me quedo callada al escuchar eso, claro llevo semanas tratando de esquivar esa pregunta la cual me incomoda demasiado eso es porque no quiero que se dé cuenta de que el modelo principal es Maximiliano, no quiero que lo sepa no al menos hasta que ese video haya salido asì no podrá hacer nada al respecto. —Es…. Es un chico el cual recién está entrando al modelaje y sobre el cantante ya sabes quién es—después de decir eso tomo un tenedor y opto por llenar mi boca de fruta, asì no hará más preguntas. —De acuerdo, bueno nena me tengo que ir, hay mucho trabajo en la empresa. —Claro papá—intento levantarme pero él hace una seña de que no lo haga. —No es necesario—llega hacia mí y me da un beso en la frente. Más tarde… Salgo hacia la casa de Bárbara, esta vez decidí llegar por mí misma ya que Adel está un poco ocupado. Después de tomar mi bolso opto por bajar del coche, doy algunos pasos sin embargo me detengo en cuanto escucho mi celular sonar un par de veces, tomo mi bolso y lo saco de ahí. Veo a la pantalla ahí es donde me doy cuenta de que es un número desconocido, antes de contestar frunzo el ceño y luego de eso opto por contestar. —Diga—doy un pasó más. —Hola—escucho esa voz y mágicamente una sonrisa se marca en mis labios. Exactamente ese es Maximiliano. —Hola—detengo nuevamente mis pasos. — ¿Qué haces? —esa voz ronca me encanta. Sonrio al darme cuenta de eso. —Nada importante ¿Y tú que me dices? —estoy realmente sonrojada. —Bueno yo estaba pensando en que si ¿Debíamos salir a comer? ¿Qué dices? —Me parece perfecto solo dime la hora y listo— — ¿Qué te parece a las ocho de la noche? —menciona él. —Claro—sin darme cuenta juego con la gargantilla que porto en mi cuello. En ese momento, justo en ese preciso momento recuerdo que él no debe acercarse a mi casa. — ¿Podrías mandarme la dirección por mensaje? —menciono un poco apenada. — ¿Cómo? Pensaba pasar por ti. —Quizás en otro momento por ahora yo llegare por mi parte. —De acuerdo, te veo más tarde—él cuelga el celular. Sonrío al ver la pantalla de mi celular, y es que no puedo creer que él me haya hablado. Estoy tan emocionada y agradecida con el universo que él sea quien me haya buscado. Por otro lado decido retractar mis pasos y volver a casa. En casa… Desde que llegue no he parado de buscar algún outfit que me haga ver hermosa ante los ojos de Maximiliano, digo él es increíblemente guapo. Muerdo mis labios de solo imaginar lo guapo que es, en fin no es momento para distraerme con su belleza. Tomo vestido tras vestido hasta que mi Nana entra. —Hola mi hermosa —ella sonríe desde mis espaldas. —Hola Nana—me doy la vuelta. — ¿Qué haces? —ella pregunta mientras observa el tiradero que he hecho. —Siento mucho esto pero juro que lo recogeré yo misma—suelto el vestido que traigo en mis manos para luego tomar las manos de mi Nana. —No te preocupes mi hermosa, pero mira ese vestido que esta ahí ¿Qué no es el que tu madre te regalo hace muchos años? ¿Por qué no te pones ese? —ella saca ese vestido. —Es muy hermoso ese vestido por eso es que debe ser usado cuando Maximiliano me pida ser su novia —sonrio. — ¿Qué? ¿Vas a salir con ese joven? Pero… Mi niña tu padre… —Mi padre no sabrá nada hasta que Maximiliano sea mi novio ¿Entendido Nana? —Pero —Por favor Nana, por lo menos déjame ser feliz ahora, tú sabes que he esperado este momento desde hace mucho tiempo—le hago una mirada de súplica. —Está bien, solo no llegues demasiado tarde, sabes que tu padre sube a darte siempre el beso de buenas noches. Le sonrio a mi nana en forma de aprobación, después sigo buscando algún vestido. Unas horas más tarde… Por fin estoy lista para ir a la cita con Maximiliano, a decir verdad estoy realmente nerviosa. Desde que llegue al lugar no he dejado de estar con los nervios de punta en fin solo estoy esperando en una de las mesas reservadas por él. —Señorita —habla de pronto un mesero. — ¿Sí? —contesto con una sonrisa en mis labios. — ¿Gusta algo de tomar mientras espera? —No, gracias… El mesero asiente y después se va, veo a mi celular y en cuanto dejo de hacerlo veo a Maximiliano frente a mí. —Hola—él me sonríe. —Hola—respondo a su sonrisa mientras observo como toma mi mano la cual besa. — ¿Tienes mucho esperando? —suelta mi mano para tomar asiento y hacerle una seña al mesero el cual llega enseguida. —Buenas noches—menciona ese mesero. —Buenas noches ¿Me puedes traer la mejor bebida que tengas? Aclaro mi garganta en cuanto recuerdo que no debo tomar ya que si mi padre se entera estaré en problemas ya que la última vez hice un pequeño escándalo. — ¿Pasa algo? —pregunta Maximiliano. —No, es solo que… Nada—sonrío nerviosa. —Entonces brindemos—toma su copa la cual enseguida el mesero llena de vino. Tomo mi copa la cual también es servida de vino, bebo un poco y después sigo sonriendo. Una hora más tarde…. Debo aceptar que Maximiliano es encantador, por lo que no he parado de pasármela bien con su compañía. Veo a mi celular y son las once de la noche ¡Rayos! Dejo de sonreír y meto mi teléfono a mi bolso. — ¿Pasa algo? —cuestiona él. —Eh, no, solo que ya es tarde debo volver—me levanto de la silla—La pase de maravilla contigo. Maximiliano se levanta de su silla se acerca a mí, deposita un beso en mi mejilla derecha, cierro mis ojos para solo sentir el tacto de su piel cerca de la mía. Él se aleja, abro los ojos y solo me dispongo a regalarle una sonrisa. —Espero que se repita —me ve fijamente a los ojos. Trago saliva y después… —Claro que si—extiendo mi mano—Fue un gusto cenar contigo—no dejo de mirar sus ojos azules. —El gusto es mío—toma mi mano la cual besa sin dejar de ver mis ojos— ¿Puedo llevarte? —pregunta mientras sigue sosteniendo mi mano. —Mi coche tengo que volver con él. —Mi chofer puede manejarlo hasta tu casa, anda di que sí. Por más que quiera decir que no, mis labios terminan diciendo que si a lo que debí responder con un no. Tiempo más tarde, llegamos afuera de mi casa, sé que esto es muy arriesgado pero aún asì no me importa. —Eh pues muchísimas gracias por traerme —volteo a mirarlo. —Encantado—de pronto se acerca a mí y me da un beso demasiada cerca de mis labios. Nuevamente cierro mis ojos mientras pongo una de mis manos por detrás de su espalda. Él se separa de mí y me sonríe. — ¿Te puedo decir algo? —Claro—aunque él se haya separado de mi aun lo siento demasiado cerca como para poder oler su fragancia. —Me gustas—él dice sin más. Trago saliva al escuchar eso, ni siquiera puedo responder a lo que me acaba de decir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD