Sigo sentada en ese lugar, continuo seduciendo a Maximiliano quien no deja de verme fijamente. El muerde sus labios, cuando noto eso me tomo el atrevimiento de acercarme un poco estoy por acercarme más sin embargo el ruido de la puerta me interrumpe. –¿Quién es?–pregunto sin dejar de ver a Maximiliano. –Soy yo señorita ¿Esta bien? –ese es el secretario. Tuerzo los ojos en cuanto me doy cuenta de que es él. –¿Qué quieres secretario? –Vengo a mostrarle como quedo el plano –el mueve la perilla. –Ahora no secretario ¡Vete!–sueno molesta. –Pero... –¡Qué te vayas!–le grito molesta. Tomo aire y vuelvo a mirar a Maximiliano quien aún sigue viéndome. –Perdón es mi asistente pero dime ¿Qué te trae por aquí? –me pongo de pie y camino hacia el escritorio. –Sè que no deberia estar aqu

