Dejo de ver esa hermosa joya, la meto en su respectiva caja, y la guardo dentro de ese saco. Quizá y esa joya sea para su madre, estoy segura de que le lucirá hermoso este collar. Vuelvo a la cama en la que en cuanto me acuesto me quedo dormida. Esta mañana me ha levantado el sonido de mi celular, algo dormida tomo esa llamada. —¿Si?–tallo mis ojos. –Señorita Beck, soy la asistente de Bárbara–menciona en voz baja. —¿Qué es lo que quieres?—esa voz ronca que me acompaña por las mañanas no me deja tranquila. —Le tengo noticias —parece entusiasmada. —¿Asi? ¿Cuales? — me reincorporo apoyándome en el respaldo de la cama. —Lo que pasa es que la compañía abrió una franquicia de compra de acciones así que pensé en avisarle. —Vaya si que eres eficiente, recuerda que debo premiarte por e

