Van dos veces que todo me sale a la perfección y aún faltan muchas veces más, me sonrio a mí misma mientras sigo avanzando. Más tarde llego a casa y al que me encuentro justo en la entrada es a mi padre quien me ve con molestia, ay por favor y ahora qué fue lo que hice. Piso el último escalón para entrar a casa, es en ese momento que sin previo aviso siento la mano de mi padre sobre una de mis mejillas, si, él me ha dado una bofetada la misma que me hace enfadar. — ¿Qué te pasa papá? —sobo mi mejilla. —No puedo creer que tienes el descaro de preguntar que qué me pasa—niega con la cabeza. —No entiendo tu reacción, es la primera vez que me pegas de esta manera—lo veo sorprendida. —Debes ser responsable y no poner a los demás a que hagan tu trabajo, mira que poner a Sebastián hacer los

