Damian estaba obsesionado con hacer de la semana de Brenda la más fácil, ya sus días de descanso habían iniciado, todo lo que pasara durante el próximo mes era responsabilidad de Maximiliano, Luna y todos los CEOs de las compañías. Sus hermanos le debían tantos favores que; de una forma u otra; estuvieron de cuerdo en cubrirle durante tres días a la semana antes de sus vacaciones, para qué puede pasar tempo vigilando a su novia, en palabras de Maximiliano. El joven estaba ingresando a la oficina cuando se encontró con Maximiliano, comiéndose un bagel y con Lovey de la mano. —Mi sobrina favorita —grita Damian y se pone de cuclillas, ella se acerca corriendo y le llena de besos. —Te amo. ¿Por qué no me has visitado, ni a mis hermanos? —He tenido que trabajar mi amor, pero, tengo unos

