Damian había pasado cuatro horas con su hermana enloqueciéndose sobre todo lo que no tenían. El viaje de ida fue una locura, porque si algo le habían sacado todos a su padre era la necesidad de organizarse y estar bien preparado. Su hermana no sentía que tuviese ni una ni otra, por no hablar del descorazonamiento que sentía debido a la reacción de su esposa. Mientras esperaban los papeles para firmar la tenencia temporal, Luna veía a Milán enamorarse de su abuelo, y jugar con él mientras daba unos pasitos agarrados de la mano de Demetrio, Damian le rodeó con el brazo y le dio un beso en la frente. —¿Dejarías a Brenda por adoptar? — No, pero yo quiero un bebé. Brenda no sabe si quiere. —Brenda de fijo quiere contigo. —Está abierta a la posibilidad. —Un hijo es algo bueno, no entie

