Damian despierta con el olor a tocino, café y huevos. El joven sale de la habitación y va a la cocina, se encuentra a Brenda cocinando muy atenta de los huevos, él se acerca sin hacer ruido y le acaricia la cadera, besa la mejilla de la joven y ella sonríe. —Buenos días. —¿Qué estás preparando? —Huevos fritos, tocino, tostadas, cargadas de mantequilla y aguacate. —Uhh. Qué rico, pero encontré algo mejor por aquí. —No, vamos a desayunar que hoy sí tengo trabajo. Ella sirve tres huevos fritos con las yemas suaves y las pone sobre la barra de la cocina, él nunca había desayunado ahí, pero no dice nada, simplemente la deja sentirse a gusto, en casa, porque no quiere estar sin Brenda ni siquiera cinco minutos. La joven toma un poco un sorbo de café y después toma asiento al lado de

