Damian visita a su hermano y le encuentra mucho más deprimido de lo que quisieron mencionar sus hermanos. El joven insiste en llevarla a su casa porque no es tan alocado como vivir con Luna y su esposa, su hermano, sin embargo, solo quiere permanecer en la cama un par de días más y decide quedarse ahí. El mayor de los hermanos sale de la habitación, se dirige la cocina y prepara un emparedado, una taza de té y alista un plato con fruta. Kent se sorprende cuando ve que no se ha ido. Comparten una mirada, el más joven se sienta en uno de los banquillos en la cocina. Le da las gracias por la comida y Damian toma asiento frente a él, los moretones y el dolor físico se han reducido, pero, el dolor emocional puede encenderse por momentos. —¿Cómo estás? —Bien, Luna tiene una psicóloga vinie

