Una semana después... En tanto abrazo a Gilberto veo como se llevan a mi madre nuevamente a la ambulancia. La razon es que está vez la trasladaran a mi casa. —Va a estar bien no te preocupes por eso—me regala una sonrisa. —Eso espero...—lo abrazo con más fuerza. Más tarde... Por fin instalan a mi madre ahora solo falta esperar a la enfermera que la cuidara mientras esté trabajando. —¿Quieren un poco de café? —indaga mi tia frente a nosotros. —Por favor tia—le sonrío. A punto de decir algo escucho la voz de Matilde diciendo buenos días. Casi al instante me doy la vuelta viendo que no me he equivocado. Que bien se siente ver otra cara conocida, suelto Abernathy y voy directo abrazar a Matilde quien me espera con los brazos abiertos. —Mati—menciono entusiasmada. —Mi hermosa Camí.

