Capitulo 22 Sus ojos cafés se pierden en cuanto agacha la mirada, tal parece que está demasiado nervioso, pero más lo estoy yo, porque me temo que sé a dónde va esto. Trago saliva en cuanto Elías levanta la mirada y esos ojos color café me miran de nuevo. —Estoy… Consciente de que no es el momento ni el lugar. Pero de verdad ya no puedo callarlo—me mira fijamente a la vez que sus manos juegan una con la otra. Escucho como toma aire en tanto agacha la mirada solo por un segundo. De mi parte tomo uno de los cojines manteniéndolo apretado con fuerza. ¡Ay, Dios Santo! Mi amigo me pone muy nerviosa cuando me mira así. —Camila —alcanza a decir para luego ahogarse en sus propias palabras. Lo miro con atención aferrando mis manos en ese cojín. El aire se vuelve denso y una nube cubre el sol

