Una profunda bruma era dueña de su cabeza, trato de moverse, pero no lo logro, su cuerpo parecía estar dormido aun, trato de abrir los ojos, pero se cerraron de nuevo automáticamente. —¿Cómo sé lo diré? — escucho a Dominick hablando, su voz parecía torturada, triste. — ¿Qué voy a hacer Mamá? — escucho un jadeo de su parte y supo que algo no andaba bien. —Vas a decírselo con valentía, amor y comprensión, no será fácil para ninguno de los dos, pero en todos mis años de matrimonio he aprendido que las pruebas, si se enfrentan en equipo tienden a fortalecer los lazos de un matrimonio. —No puedo creer que se haya ido. — respondió él, y luego se escuchó un sollozo. — fue mi culpa, no debí… —No haces nada culpándote a ti mismo cariño, vas a superar esto, ambos lo harán, créeme, ya

