Summer Evelina se puso de pie con una sonrisa cuando entré en su lujosa oficina en Elite Nanny Service. —Summer, me alegra mucho que hayas podido venir hoy. Siéntate y dime, ¿cómo estás? No pude evitar sonreírle a Evelina Majors. Era una mujer hermosa, con curvas de infarto y un sentido impecable de la moda. Parecía más una neoyorquina paseando por las calles de Manhattan que la directora de una agencia de niñeras en Houston. Era amable y maternal, nos trataba a todas como si fuéramos parte de su familia. —Hola, Evelina, te ves fabulosa como siempre. —¿Esto viejo? —rió y desestimó mis palabras con una sonrisa y un leve rubor—. ¿Y bien? —Estoy bien —respondí mientras me acomodaba en la mullida silla blanca frente a su escritorio—. Voy a extrañar a Jenna y James, pero estoy tan orgullo

