ROXANA —Me abrí contigo, Roxana. Te dejé entrar en mi casa y en mi cama. —Pero nunca en tu corazón —lo acusé, la voz quebrada. Todo tenía sentido ahora y me odiaba por haber sido tan ingenua, por haberte creído—. Te creí cuando dijiste que eras un ejecutivo quemado, pero resulta que eres mucho más que eso. En cambio, yo soy exactamente quien dije ser. —Guardaste tu virginidad para nada —gruñó con una expresión de asco. Sus palabras me golpearon físicamente, obligándome a dar un paso atrás. Quería pelear, pero ¿para qué? No importaba que amara a Javier, que le hubiera dado mi corazón cuando él nunca había estado realmente conmigo. Pero tampoco iba a quedarme callada. —Si hubiera sabido que eras tan malo como Jason, supongo que la habría perdido en una noche de borrachera con cualquier d

