Kendall Nunca había probado drogas más que unos cuantos pufos de marihuana y alcohol en la universidad, pero estaba segura de que andaba colocada. Durante toda la cena y mientras acostaba a Gael, estuve colocada. Colocada de orgasmos brumosos que me regaló un vaquero medio gruñón con manos mágicas y una boca pecaminosa. Estaba tan drogada de lujuria que me reí durante el baño reacio de Gael después de un día entero correteando al aire libre, y cedí y le leí dos cuentos hasta que se durmió. Aún ahora, una hora después de su hora de dormir, estaba demasiado acelerada para pegar ojo. Era por la siesta corta de antes, o tal vez por cómo desperté de esa siesta. Marshall estaba en mis sueños y tomé lo que quise de él porque era mi fantasía y yo era la autora, ¿no? Solo que no fue solo un sueño

