Javier — Vaya, lograste conseguir una cita rápido. Normalmente se necesitan al menos dos semanas para obtener un lugar con un pediatra. Las cejas de Roxana se fruncieron y sus labios carnosos se apretaron en un pequeño mohín, que se transformó en una sonrisa cuando Violet alzó hacia ella sus ojos risueños. — Es porque eres una niña muy especial —susurró mientras me seguía dentro del edificio médico de ladrillos, bajito y robusto. Debería haberme sentido mal de que Roxana no supiera quién era yo, pero fue… refrescante. Ella no tenía idea de que yo era rico y poderoso, y aun así se sentía atraída por mí. Tampoco le caía muy bien, lo cual era nuevo. A pesar de mi actitud gruñona de imbécil la mayoría del tiempo, a la mayoría de la gente yo le agradaba —o fingían que les agradaba—, lo que ha

