Martin —Voy a volver el lunes, Blue, lo prometo. —Skye se agachó frente a mi hija con una sonrisa triste en el rostro y levantó su meñique—. ¿Ves? Lo prometo. Blue suspiró con fuerza y se lanzó contra Skye, rodeándola con sus pequeños brazos y apretándola fuerte. —¿Lo prometes? Skye sonrió y asintió mientras abrazaba con fuerza a Blue. —Sí, lo prometo. Te veré el lunes, y tengo una sorpresa para ti. Que tengas un buen fin de semana. Skye se levantó, tomó su bolsa de viaje con una mano y despeinó a Blue con la otra. Abrió la puerta y salió sin mirar atrás hacia mí. No podía negar cuánto dolió eso, aunque lo mereciera. —Está bien, Blue, vamos. —Quiero ir con Skye, papi. —Lo sé, cariño, pero Skye no puede trabajar todos los días de la semana, ¿o sí? —No. —Negó con la cabeza y sollo

