“Diez llamadas perdidas — Chris”. Mi corazón se hizo un puño luego de leer eso, mas cerré los ojos con fuerza y rechacé las lágrimas. Terminé de sellar la última caja y de apilarla junto a las otras. No eran tantas cosas como pensé en un principio. Casi todas tenían más que nada libros, discos, cuadernos y otras cosas. Miré todo a mí alrededor con nostalgia y suspiré, intentando infundirme valor. Todos me esperaban en la entrada con una sonrisa. Salí con un par de maletas que los chicos me ayudaron a acomodar cerca de la puerta y nos sentamos a esperar el camión de mudanza. Estaba haciendo todo sumamente rápido, pero debía ser así o no lo haría nunca. Cada día veía llamadas perdidas de Chris, mensajes que no leía y borraba de inmediato. Y dolía demasiado. Después de haber probado sus labi

