Una ducha, dos encuentros y un café después ambos se encontraron sentados en el sillón del departamento de Mora. El mediodía había pasado hacía rato y el sol invitaba a acompañarlo afuera. -Está helado ¿en serio no queres que pida otro?- le preguntó Mora al verlo beber aquel café pretérito. -Está bien, no te preocupes.- respondió Stany con media sonrisa en sus labios. Había estado callado, demasiado para Mora, quien prefería aferrarse a sus susurros en la intimidad y no a esta versión fría e incómoda. -Si queres podemos ir a comer algo, el día parece hermoso. - se animó a proponerle. Stany miró la hora en su teléfono, tenía algunas llamadas y un par de mensajes, pero prefirió no leerlos aun. -Tengo que volver a casa. No falta mucho para que llamen a la policía. Es lo malo de vivi

