Luego de aquella noche, Mora había decidido no repetir sus palabras. No deseaba arruinar lo que fuera que los unía con sentimentalismos. Ella sabía que lo amaba, todo lo que hacía era porque así lo deseaba y estaba dispuesta a disfrutarlo sin etiquetas. Llevaba pocas horas sin verlo pero lo extrañaba. El recuerdo de sus encuentros era un afrodisiaco natural. El modo en el que la acariciaba, las cosas que le decía, la entrega que ofrecía para que ella explorara a su antojo convertían la distancia en una abstinencia. Pero no era solo el sexo lo que extrañaba, sino su presencia entera. Su conversación, sus silencios, su gesto al comer algo que le gustaba.Estaba perdidamente enamorada y no sabía cómo manejarlo , porque definitivamente era la primera vez que le pasaba. El recuerdo de Roqu

