Archie estaba sentado en el cómodo sofá de la biblioteca personal de Cedric cuando la puerta fue abierta, y, aun así, no despegó su mirada del libro entre sus manos hasta que su vampiro lo rodeó y se agachó frente a él, observándole en silencio. —Hey —pronunció cuando terminó de leer el capítulo. —Hey —respondió y sonrió—. Te he estado buscando, amado, desapareciste totalmente luego de la cena —indicó. —Oh, estaba este libro que me había estado llamando desde ayer —explicó brevemente—. ¿Por qué me buscabas? —¿Lo has olvidado? Archie parpadeó detrás de sus lentes—. ¿Qué cosa? —preguntó—. Pensé que podría leer un rato en lo que ibas al club de tu hermano —expresó. —Cariño, se supone que nos estaba invitando a los dos, por eso pregunté si deseabas ir —explicó. —Oh… Bueno, no lo tenía m

