El sofá de tres plazas lo ocupamos las féminas - Brenda y yo tuvimos que conformarnos con los brazos del mismo - y los chicos se repantigaron por la alfombra como pudieron, apartando la mesita roja de enfrente para que sus largas piernas entraran. Después de ese pequeño jaleo de organización, nos sorteamos los turnos de juego y nos pusimos a jugar. HELEN - ¡Toma! – gritó Quil, alzando el puño al aire como signo de victoria. - ¡Mierda! – protestó Canaan, pasándole ya el mando a Rachel, que era la siguiente. - No cantes victoria tan pronto, primo, que ahora me toca a mí – le dijo ella. - Ja – se burló Quil. - Es buena, te lo advierto – afirmó Jake, llevándose el botellín de cerveza a la boca mientras yo seguía pasando los dedos por su pelo. - Déjalo, hermanito. El movimiento se demue

