- ¡¿Se lo han llevado?! – exclamé, alarmada. - No, se ha ido – me aclaró. - ¿Y por qué se ha ido? Sus ojos se desviaron hacia la taza, tristes. - Ryam se siente muy culpable por contagiarme, nunca se lo ha perdonado, y su única obsesión es encontrar una solución para que yo vuelva a ser como antes. Está empeñado en que esto tiene cura, y no parará hasta descubrirla. Incluso dejó el instituto para dedicarse exclusivamente a eso – entonces, levantó la vista para mirarme -. Ryam era mi compañero de pupitre en la mayoría de asignaturas, en el primer curso – me explicó. Luego, sus pupilas bajaron de nuevo -. Como te comenté antes, cuando sale a investigar, Ryam se va y vuelve, nunca está fuera más de un par de días, siempre regresa. Pero esta última vez que se marchó no ha vuelto, hace tres

