Dominik emprendió su camino hacia el Hotel JW Marriott. Había mucho tráfico, y eso no contribuyó a su pésimo estado de ánimo. Eran casi las ocho de la noche y a medida que se acercaba a su destino, recordaba todo lo acontecido ese día. Primero el inconveniente con los paparazzi en la playa. Segundo, el reproche de la hermana de Samanta, para cerrar la velada con broche de oro. En ese instante, la imagen de su misma hermana, llegó a su mente. Aunque era una hija que tuvo su padre, años antes de conocer a su madre, Karol estuvo con él durante su infancia y gran parte de su adolescencia. Ella estuvo siempre allí para él, defendiéndolo de los comentarios malintencionados de la gente, por su condición. Entonces comprendió que era normal que Teresa reaccionara de esa forma.
La intromisión de esos paparazzi lo sacó de quicio.
El recuerdo de esa bella mujer irrumpió en sus pensamientos, haciendo que recordara la escena en el coche, cuando ella escuchaba esa melodía y se dejaba extasiar con la delicia de cada una de las notas. Sintió un cosquilleo en su estómago al recordar ese beso robado y correspondido.
«¡Dios! Que hermosa es», pensó y sonrió.
De repente una ráfaga de luces, lo hizo salir de su ensueño. Sin darse cuenta, había llegado a su hotel y estaba frente a la entrada del mismo. Había muchos reporteros esperándolo.
—Mierda —masculló, apretando los dientes. Respiró profundo y permaneció algunos minutos dentro del auto. Tomó aire de nuevo, abrió la puerta y bajó.
—Dominik, una foto —dijeron los reporteros en coro. Él continuó su camino, sin saludar ni sonreír—. ¡Hey, Dominik! ¿Qué nos puedes decir acerca de la chica de la playa? —Se oyó una voz entre la multitud, pero Dom la ignoró—. ¿Es tu nueva novia? —Seguían lanzando preguntas al aire.
Dominik se limitó a caminar más rápido, hacia la entrada del hotel.
Llegó hasta donde estaba el valet y le entregó las llaves de su vehículo. Aceleró el paso y logró entrar por fin al vestíbulo. Sin perder tiempo llamó el ascensor. Una vez dentro respiró profundo para tratar de dejar atrás todo aquel bullicio.
Se abrieron las puertas y caminó hacia su habitación.
«Debí ser un poco más precavido», se reprochó a sí mismo.
Entró en su habitación, encendió la luz y dio un brinco al divisar a Ewald sentado en un sofá, al final del lugar. El hombre lo miraba con el ceño fruncido.
—Por favor Ewald, no estoy de humor.
Dominik caminó hacia el mini refrigerador que había en la habitación, sacó una pequeña botella de agua, la destapó y se la tomó de un sorbo.
Ewald se levantó sin decir ninguna palabra, se acercó a una mesa donde estaba su Laptop, presionó algunos botones en el teclado y giró el portátil hacia Dominik...
—¿Qué está pasando, muchacho?
Dominik se encogió de hombros.
—Prometo que mañana daré todo de mí —dijo Dom y se acercó a ver la pantalla del portátil—. ¡Mierda! —Soltó, abriendo sus ojos de par en par. Eran fotografías de él y Samanta dando un paseo por la playa.
Fue muy incomodo verse en cuatro ángulos diferentes junto a ella. Parecía que había sido una emboscada muy bien orquestada por parte de los de la prensa. Pero en medio de todo el malestar que sentía, no pudo evitar notar que ambos se veían muy felices en las imágenes.
En una de las fotos se veía a Sam tocando el rostro de Dom, y él no pudo evitar sonreír como tonto al recordar la escena. En otra se veía un Dominik risueño, mirando con ternura a una chica que no dejaba de sonreír también.
La sonrisa se borró de su rostro al toparse con un titular.
"Amor a la vista: El astro del fútbol cautivado por una sensual americana.
—¿Quién es ella? —Indagó Ewald.
—Es… —Dominik no supo que responder—. una amiga.
—No me mientas, chico. Yo no tengo nada en contra de que salgas con alguien, que te diviertas, que te enamores, que vivas tu sexualidad a plenitud, es sólo que…
—Te aseguro que esto no influirá en mi rendimiento —Dom interrumpió a Ewald.
—Eso espero, pues sería una pena que cuando ya estamos a punto de lograrlo, surja algo que nos arrebate este sueño.
—Eso no va a pasar, Ewald. Te lo prometo.
—Bien. Descansa por favor. Mañana nos espera una larga jornada.