Capítulo 2:Elige tu vida

1785 Words
Ser parte del negocio familiar no era nada divertido, ni tener veinte años. Me entrenaron desde que tengo memoria y no contentos con ello me obligaron a entrar al ejército después de mi hermano, ya que ellos llegaron a ser jefes antes de crear su propia organización. Me deserté al menos tres veces antes de que entendieran lo mucho que odiaba el medio, pero ellos me hicieron entrar a su maldita empresa en lugar de ello y tomar misiones mientras terminaba mis estudios en instituciones civiles. Odiaba todo esto y hubiera deseado cualquier otra cosa menos la vida que estaba viviendo. Había buenos momentos, eso no lo planeaba negar, pero no estaba satisfecha. Edward prometió dejarme libre en cuanto mis padres le dejaran la empresa, pero yo ya no quería seguir aguantando este estilo de vida. Me enfermaba, literalmente. Me tomé mis pastillas para la gastritis crónica que me cargaba y obligué que el pingüino bajara por mi garganta, al terminar coloqué la basura en el cubo. Estaba capacitada para cualquier tipo de situación, había pasado aceptablemente mis entrenamientos, por eso no entendía porque me habían dado una misión como esta. Protegiendo al príncipe de un país muy pequeño pero importante: Dimack. Sospechaba que de alguna manera había algo que mis padres se traían entre manos, probablemente pensaban crear más oportunidades de trabajo con mucha más remuneración, ellos solo pensaban en el dinero. Sobre mi experiencia con hombres, mejor ni hablaba. Tuve que esconderme de mis padres porque no me lo autorizaron y a mis 18 años cometí un gran error enganchandome con el típico chico malo sin futuro ni nada más que una boca llena de mentiras. Mis padres nunca me lo perdonaron y hasta la fecha seguían reclamando eso, pero sin olvidar como invitaban a cada cena importante a sus amigos los oficiales retirados que tenían un hijo que era teniente en activo. Demasiado perfecto para ser real y además... nadie sabía mejor que yo la incapacidad de un militar de ser fiel. Estúpida no era y él tampoco me había engañado con eso, intentamos tener una relación el año pasado y fue un completo fracaso, pero mis padres no dejaban de insistir en que volviera con él, que si su hija era tan inútil como para graduarse de oficial, que mínimo se casara con uno. De verdad era un fastidio. — ¿Ya estás lista o necesitas que te cuente hasta diez? — Preguntó Adele tomando una foto de mi hermano y mía en un día en la playa. Estábamos distantes como siempre uno al lado del otro en un abrazo rígido. Adele era mi mejor amiga, la conocí en el ejército pero ella sí terminó sus estudios ahí antes de solicitar pertenecer a la empresa de mi hermano. Ella trataba de tomar siempre que podía misiones en conjunto con él, para todos a excepción de mi hermano era muy obvio que ella estaba perdida por Edward, pero solo le quedaba observar en silencio mientras él miraba a todas excepto a ella. No comprendía porque de todos los hombres él, pero ella solo podía llegar a una respuesta. Eventualmente esperaba que recapacitara y se enamorara de alguien que no fuera mi hermano, yo a él no le veía esperanza alguna más que ser el soldadito perfecto de nuestros padres, ¿Tenía siquiera metas? ¿Deseos? Era discutible. Cerré mi maleta y bajé la mirada, llevaba un vestido azul celeste que llegaba solo unos centímetros arriba de mi rodilla con una chaqueta blanca y tacones a juego, como toda niña rica básica sin sentido del gusto, pero fue una sugerencia enviada por mi madre y no tenía energía para pelear por ello. Mi cabello estaba suelto a mi espalda. Adele vestía de n***o con pantalones de combate, botas y el cabello recogido en un cola fija sin un solo cabello rubio fuera de lugar. Me acerqué a ella y le arrebaté el cuadro. — Trata de babear menos sobre la imagen de mi hermano.— Me burlé colocándolo boca abajo para no verlo y ella sonrió de lado antes de ir hacía la puerta.— ¡¿No vas a ayudarme con las maletas?! — ¡No! — Escuché antes de que su voz se perdiera. Bufé y bajé todo yo. Jadeé de cansancio cuando subí lo último a la parte trasera del automóvil. Me subí al asiento del copiloto y me mantuve en mis pensamientos y los documentos incluso durante el trayecto en el avión. No quería distraerme de cualquier tipo de frase o dato que pudiera salvarme de una situación difícil, mi fuerte siempre ha sido la improvisación si todo lo demás salia mal. Fuimos recogidas por un automóvil real al salir del aeropuerto. Saqué mi teléfono y escribí un mensaje a Adele en vez de hablarle directamente por la presencia del chofer de aspecto joven, cabello castaño y ojos negros que nos llevaba. " ¿Cuál es tú personaje? No pareces una joven heredera." Mi identidad esta vez sería como hija de un magnate. En esta ocasión decidí usar mi verdadero nombre. Haciéndola de guardiana, cuando volviera a mi país natal no ví necesario realizar un cambio. Le pegué con el codo disimuladamente cuando no revisó su teléfono a pesar de que sonó y le hice una señal para que entendiera que era mensaje mio. Ella sonrió leyendo antes de contestar. "Yo no iré como una de sus pretendientes. Yo iré como tu protección y tú serás la que vaya de encubierta". Se reía en mi cara. La miré mal, ¿Yo era la única que tendría que sufrir en encubierto mientras ella me veía pretender ser una niña de sociedad? Eso me pareció terriblemente injusto. "¿Por qué yo? ¿No sabes nada?" "Solo sé que esto es importante para los altos mandos, si se asegura que un país tan rico forme alianzas con la empresa de tus padres, sería como encontrar dinero infinito y todo lo que tus padres crearon crecería mucho. Es algo grande y si hay alguien que corrompa el sistema por dentro podría terminar mal, cualquier otro agente que prefiera el dinero a los intereses de los directivos es algo que no están dispuestos a poner en juego". "¿Solo sabes eso?" Emoticon de risa. "Casi me dices todos los planes internos" "Sé escuchar conversaciones entre líneas de mis jefes. Sé que a ti no te interesa nada de esto y solo quieres tu libertad, pero a mi me parece importante enterarme de los asuntos internos. Nunca sabes en qué tipo de aguas vas a hundirte hasta que te estas ahogando". "Estás siendo demasiado filosófica está mañana. ¿Tus neuronas están bien después de ver la foto de Edward?" "Ja, ja. Si, están más entusiasmadas que nunca, gracias por preguntar" "¿Te lo imaginaste sin camisa?" Emoji de perversión. "Me lo imaginé encima de mi y no haciendo lagartijas precisamente" Emoji de vómito X10 y me giré hacía ella haciendo una seña de asco con mi dedo índice en mi lengua. Ella se rió. "Tu preguntaste" Puso. "Me arrepiento profundamente. Ahora no sé qué hacer con esa imagen mental en mi cabeza" Adele bloqueó su teléfono después de ver mi mensaje y se encogió de hombros como si dijera "Es tu problema". Suspiré y sacudí la cabeza antes de ver a mi costado, distrayéndome con los pinos altos e imponentes a los costados del camino y la niebla baja pero no espesa. Era un lugar que parecía sacado de una novela de fantasía. Era precioso, realmente tan bonito que no pude evitar ver el paisaje con cierta satisfacción. — Señoritas, tenemos problemas a las 6 horas.— Una voz extrañamente conocida provino del conductor. Fruncí el ceño al verlo sacar un arma corta y pasarla a Adele, ella la tomó y primero sacó un monocular para vigilar la situación del vehículo que nos seguía. — Veo dos, no, tres hombres armados. Creo que quieren detener nuestro avance.— Dijo con calma.— ¿Qué hago, señor? — Aguarda mi orden. Probablemente solo sea una advertencia.— Él dijo y terminé de confirmar que se trataba de mi hermano. Lo miré con silenciosa sorpresa, no me habría dado cuenta si no hubiera hablado. — ¿Qué haces aquí? — Le pregunté bruscamente. — Me aseguro de que mi hermana llegue viva. No es una exageración la situación crítica del país.— Dijo antes de apretar el acelerador. Los primeros disparos solo se hicieron esperar unos instantes más. Me agaché cubriendo mi cabeza. — No creo que sea solo una advertencia.— Murmuré tomando mi bolso donde guardaba mi arma, bajé la ventana. — No dispares, Angelique. Permanece abajo.— Ordenó Edward. — Mi misión, mis decisiones.— Murmuré antes de cargar y quitar el seguro. Respiré profundo y saqué mi cuerpo por la ventana, apunte hacía los neumáticos y disparé varias veces. Noté por el rabillo del ojo que Adele hacía lo mismo, no quedó muy claro quién de las dos lo logró pero el vehículo perdió el control sobre el camino y dio varias vueltas de manera escandalosa antes de perderse. El viento agitaba demasiado mi cabello e incluso dolía, así que volví a entrar calmando los latidos rápidos de mi corazón, la adrenalina me hacía temblar y me sentí enferma, como cada vez que hacía algo que potencialmente podía matarme. Terminó rápido, pero yo apenas podía pretender que estaba calmada, mis ojos se encontraron con los de mi hermano y yo desvié la mirada. Odiaba todo esto y sabía que no estaba hecha para una vida así, pero era lo que estaba obligada a llevar, día por día. No dejaría que el miedo me paralizara, al menos era un pequeño honor que quería mantener para mi misma, por eso, seguía haciendo lo que me correspondía. Apreté la mandíbula y me negué a hablar. Adele tampoco hizo el intento y mucho menos Edward Carswell. Llegamos a la residencia de los monarcas y si, era un palacio en toda regla, enorme, imponente y extremadamente caro. Mi hermano bajó las maletas y se incorporó. — Estaré vigilando, Angelique. Esto es importante, no te confíes, mantente alerta y, si tienes que elegir entre tu vida y la del príncipe... — La del príncipe, si, lo sé.— Rodé los ojos. No tenía que decírmelo. — No, elige la tuya.— Me miró directamente con la expresión más seria que había visto en mucho, mucho tiempo.— Tu vida, agente. No lo olvides. Se marchó dejándome ahí plantada y sorprendida. —Creo que la traducción es que se preocupa por ti.— Dijo Adele.— Eso te lo dijo como tu hermano, no como tu jefe.
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