Todo estaba fuera de control, no había día que no discutieran, los abuelos de Ángel decidieron no meterse más en sus discusiones. Era asunto ya de pareja. Estaban en desacuerdo por el motivo que Lucía se sentía muy cansada y el embarazo le daba mucho sueño, llegaba a la casa a dormir y no cenaba. Ángel le llamaba la atención porque no estaba alimentándose bien y eso los llevaba a discusiones, ella seguía molesta por lo sucedido. Pensaba que él no tenía derecho de regañarla y decidía llevarle la contraria sin pensar en las consecuencias. Aunque escucho completamente la historia estaba dolida por el hecho que si no fuera por qué le mandaron la foto, ella nunca se hubiera enterado. Ángel tenía una semana durmiendo en la sala, ese era el castigo que Lucía le había dado. “Eres caprichosa

