CAPITULO 17

881 Words
En el comedor nos sirvieron un caldo de pollo, con unas piezas de pan tostado, jugó y agua, ya que no habíamos comido en casi 24 horas, la señora Violeta, la madre de Ethan mando a preparar algo ligero pero nutritivo. -¿Tú tampoco habías comido? -Le pregunté sorprendida -No, no podía. -Me respondió con una expresión que no supe identificar. -¿Porque no habías comido? -No podía, me sentía culpable y preocupado de que te hubieras desvanecido, aunque el doctor dijo que tarde o temprano te podría haber pasado, tal vez no hubiera sido así, si yo no te hubiera llevado a esa recámara ¡Por favor, perdoname! Me acerque un poco más a él ya que estábamos sentados lado, a lado y tome su mano. -Por favor no te sientas culpable, no te voy a decir que me alegra saber que mi vida es una mentira, pero si me alegra saber que hay personas que me quisieron, que me quieren y qué hay una posibilidad de recuperar mis recuerdos. -Pero no habría sido tan gravé si hubiera esperado un poco más. -De verdad me encuentro bien, yo creó que aún tenía rastros de las drogas que me dió Sandy, hubiera ido al hospital saliendo del hotel para hacerme exámenes de sangre, pero no pensaba con claridad ayer. -No te preocupes por eso, el doctor que vino te tomó muestras ¿No viste las marca en tu brazo. -No -Levante mis brazos y en mi brazo izquierdo tenía ela marca dónde el doctor había tomado las muestras. -Los resultados llegarán en un rato, no te preocupes. -Gracias por hacer todo esto por mi, en verdad estoy muy agradecida, y lamento pedir esto, pero necesito vender el departamento, y también necesitó renunciar a mí trabajo, ya no puedo mantener ninguno de los dos. Podrías ayudarme con lo del departamento por favor, lo de conseguir otro lo veré después. -Puedo ayudarte a vender el departamento, eso no sera ningún problema, Lo de conseguir otro, no será necesario, te quedarás aquí, es mejor. -No, no me sentire comoda dándoles tantas molestias. -No es ninguna molestia, para nosotros es un placer tenerte de regresó en esta casa. -Habló su madre entreando por el comedor. -Así es hija, puedes considerar esta casa cómo tuya y puedes contar con nuestro apoyo para lo que necesites. -Recalco el señor Maximiliano. -Yo de verdad les estoy muy agradecida, pero no quiero ser una molestia y menos una carga para ustedes. -Y no lo seras, entraras a trabajar a nuestra empreza para que comiences a prepararte para reclamar la tuya. -Pero la empreza es de mí padre. ¿Cómo la voy a reclamar? -Primero, lo primero, nos enfocaremos en tú salud y que recuperes tú memoria, yo tratare de buscar el testamento de Clara, cómo te había dicho ella te dejó todo a tí, pero no se ha encontrado el testamento, y sin el no hay forma de reclamar la herencia, sólo hay un lugar en el que no eh buscado, porqué no podía entrar, pero que tú si podrás. -¿Y que lugar es ése? -La villa familiar de los Ford. -¡Yo no puedo regresar a casa de mí padre! -Asegure con miedo en mi voz, si regresaba a esa casa, quién sabe que me haría esa familia. -No la casa donde vive tú padre, hablo de la Villa que esta a lado de esta, la verdadera Villa de la familia Ford. -¿Teniamos una villa aquí? Pero mi padre jamás me dejará entrar en esa casa. -La tienes y no necesitas su permiso, la casa desde que naciste fue puesta a tú nombre, es costumbre que la casa pase de generación en generación, esa casa jamás podría haber sido de tú padre. -Eso no lo sabía, papá siempre me dijo que yo había nacido en aquella casa, por eso nunca tuve ningún recuerdo y la casa se sentía extraña. -Dije en voz baja, más para mí, que para los demás. -Esto me estaba revolviendo el estómago ¿Cuantas mentiras más iba a descubrir? La vida que conocía cada vez era más extraña. -Yo necesitó tiempo, ha sido mucha información que procesar, todo esto es cómo si mi vida fuera un castillo de naipes y alguien hubiera abierto una ventana. Y-yo necesitó un poco de aire. Sentía que el aire no entraba en mis pulmones, que la casa se sernia sobre mí, necesitaba salir de ése lugar. Salí de la casa corriendo, pero mis pies sólo tuvieron fuerza para llevarme hasta la entrada de la casa, caí de rodillas, alcance a poner mis manos para no caer de bruces, quería jalar aire y no podía, Ethan se acercó a mi corriendo y se agacho a mí lado dándome palmaditas en la espalda. -Reachel tienes que respirar, tranquila, sólo mirame, tienes un ataque de pánico, por favor sólo mirame y respira conmigo. Me hablaba lenta y calmadamente, aunque en sus ojos se veía la preocupación, poco a poco fui recobrando la calma, mientras lo veía a los ojos. El señor Maximiliano salió de la casa igualmente preocupado. -Yo lo siento mucho Reachel, me precipite demasiado, te acabas de recuperar de un golpe emocional y te acabó de dar otro, iremos paso a paso.
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