Farah encontró a Ethan en la calle, muy golpeado, el portero le explicó que dos hombres a bordo de una moto, bajaron y lo golpearon, ella no podía creerlo, estaba angustiada, el portero la ayudó a llevar a Ethan malherido a su apartamento, aunque él insistía en que estaba bien. Al llegar, lo llevaron a la recámara, luego el portero se fue. Farah estaba nerviosa, tomó su maletín de primeros auxilios, tomó alcohol y comenzó a curar las heridas, Ethan se quejaba, le quitó la camisa, observó moretones en su pecho, sintió pesar, le curó el rostro con hielo, y colocó una venda en su ceja izquierda —¿Quién te hizo esto, Ethan? ¡Fue el maldito Archibald! —aseveró —No te preocupes, estoy bien —dijo mientras la miraba de esa forma tan dulce, ella lloraba, y él limpió sus lágrimas—. Farah, yo estoy

