Mérida estaba despierta, era el amanecer, observaba el rostro de James, recostado a su lado, en la cama, le gustaba; era un hombre atractivo, de piel morena, cabello oscuro, cuerpo atlético, alto, tenía la barba espesa, con una pinta de duro y rebelde que lo volvía sexy, nunca pudo resistirse a él. Recordó anoche y se sintió mal por su comportamiento, quería ser indiferente, pero él siempre fue su sueño de amor adolescente, bastaba que James la tocara para que se derritiera como hielo al fuego. Flashback de anoche: «—Bien, si ya nos quedó claro el pacto, entonces, podemos estar en paz —dijo James, ella asintió, él se acercó un paso, ella se tensó, estaba demasiado cerca —¿Qué haces? —preguntó casi asustada —¿Qué hago? Pues, quiero hacer el amor contigo, ¿Así es como debo decirlo? —dij

