Mérida llegó a casa, cuando fue al comedor ahí estaba James, con la mesa puesta, le extrañó ver la cena lista, y un vino rosado en la mesa, James le explicó que Lilly había preparado su cena favorita, porque creyó que los esposos estaban alejados y quería consentirlos —Siéntate a cenar, por favor, yo serviré —la amabilidad de James la hizo sentir incómoda, ella lo obedeció—. Dime, ¿Cómo te fue? ¿Qué novedades tienes? Mérida lo miró inquieta, no entendía el interés de James —¿Novedades? Ninguna, solo trabajamos, ya hemos recibido los primeros integrantes de la fundación. —Suena a algo bueno, me alegro. ¿Y qué más? —James parecía muy entusiasta, Mérida estaba incómoda, se quedó callada, recordó aquella nota anónima, pensó en preguntarle al respecto, aún guardaba algo de esperanza de si é

