Cuando James bajó al comedor, Lilly le anunció que Mérida se había marchado sin despedirse, él soportó las preguntas de la empleada, referentes a la cena, era evidente que los señores no habían gustado de su cena, y Lilly estuvo segura de que estaban más que distanciados, James salió de casa, lo ahogaba la sensación de que las cosas iban de mal en peor. Mérida llegó a la fundación, ahí ya estaba Farah, no pudo dormir, la encontró con un semblante inquieto —¿Qué te pasa? ¿Pasaste mala noche? —preguntó Mérida sentándose a su lado —Salí con un tipo anoche, tuve una mala cita, casi se propasa conmigo —Mérida estaba asustada—. Eso no es lo peor, me encontré a tu cuñado, me defendió. —¿A Ethan? —Mérida se quedó asombrada —Sí, me salvó de ese tipo —Mérida alzó las cejas, confusa—. Luego, no

