Catrina se suelta del agarre de su jefe, lo mira furiosa y luego la desnudez de su pecho aquel hecho la puso algo inquieta. Lleva la mirada hacia otro lado. —¿Dónde está mi braga? —Te prefiero que andes así al natural —ella lo mira furiosa, para luego salir disparada de la oficina. Dorian sonríe abiertamente mientras comienza abotonar los botones de sus bolsillos, esa mujer le resultaba bastante interesante. De hecho, era la primera que no se follaba al momento, le parecía más divertido jugar con la comida que comérsela de un solo bocado. Regresa a su sillón subiéndose la cremallera de su pantalón. Su café estaba helado, pero al menos esa mañana iba a trabajar bastante relajado. Al menos hasta que se le antojara un poco más de su secretaria de repuesto. […] —Mierda… ese hombre lo h

