Incluso si dejo este mundo, estaré en ti. Incluso si me pierdo, estaré en ti.
Estaré en ti; en tus errores y aciertos, en tus miedos y atrevimientos.
Aunque el fin esté cerca y el principio sea incierto, estaré en ti.
Aunque las olas amenacen con robarte, me aguantaré y me quedaré contigo. Incluso si el suelo bajo nuestros pies se encoge con el colapso, no lo soltaré y contigo me quedaré.
Aunque sin ti es más difícil lidiar con el amanecer, estaré en ti.
Incluso si estar juntos me destruye y no encuentra la manera de repararme, te prometo que siempre estaré en ti.
El agua danza.
Así es, es un baile singular y muy hermoso de adimirar porque el agua en un tierno susurrar te dice lo que quieres escuchar.
Se eleva en el cielo y sólo cae para volverse a levantar y nuevamente el cielo rasguñar.
En el instante que todo deja de importar sólo con el propósito de volver a empezar porque ya sabe que es lo que debe esperar.
Cuando cerca estas el mundo se vuelve un sólo palpitar y todo ya deja de ser igual porque en algún otro lugar existe agua sin la posibilidad de bailar.
Pero ya es momento de dejar de hablar y sólo dedicarse a escuchar porque exiten secretos que sólo el agua sabe guardar.